Durante toda la vida has soñado con alcanzar una meta. Has esperado obtener lo que siempre has deseado. Te has preguntado por qué no podías tenerlo, por qué parecía que tu momento no llegaría.
Ahora tienes la respuesta: en la vida hay que tropezar para llegar a apreciar ese sueño que anhelas. Si tuvieses todo lo que quiere en el preciso instante en el que lo deseas, no valorarías el esfuerzo; no sentirías esa plenitud que te envuelve al encontrarlo; no notarías cómo tu cuerpo se llena de felicidad.
Es posible que cuando tu mayor sueño se cumpla lo sigas viendo como tal. Quizás creas que todo es mentira, sólo un tropiezo más, pero eso no es más que tu miedo atacándote para que lo dejes pasar, para que lo pierdas una vez más. No se lo permitas y tómalo como una realidad. Porque si no fuese así... no podrías sentir que te hace vibrar.
Ahora que lo tienes... Ya no hay vuelta atrás.
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