Son muchas las cosas que han ocurrido en el último año. Muchas las personas que han entrado a formar parte de mi vida, mientras que otras han desaparecido seguramente para siempre.
Llevo varios días ya recordando en qué situación me encontraba hace aproximadamente un año. No es fácil recordar el día exacto, ni las palabras exactas, porque hubo muchos momentos de confusión, tensión y descontrol a lo largo del verano pasado. Situaciones y personas que han marcado un antes y un después. Y es que hace algo más de un año, cuando estaba tan hundida que creí que lo perdía todo, cuando pensaba que lo mejor era desaparecer e irme muy lejos para rehacerme y empezar de cero... no pude hacerlo porque todo volvió a cobrar sentido.
Es increíble cómo de algo malo puede surgir el mejor momento de tu vida; cómo gracias a la persona que peor te ha hecho sentir, que a punto estuvo de hacer trizas tu entereza, puedes encontrar a quien te reconstruye pedazo a pedazo, te da la vida y te demuestra cómo debe ser una relación en la que hay amor; cómo puede tu "peor enemigo", convertirse en prácticamente tu mejor amigo.
Suele decirse que cuando una puerta se cierra, otra se abre, y la verdad es que hace un año me costaba ver esa positividad, pero sin duda ocurre así. Me gusta decir que es el karma el que da a cada uno lo que merece según cómo se comporta o trata a quien le rodea y la verdad es que en este momento lo creo aún más, porque tras las complicaciones, los momentos de soledad, de sufrimiento... llega la felicidad otorgada por las personas que, a lo largo de este último año, han entrado a formar parte indispensable de mi vida.
Merece la pena echar la vista atrás y analizar lo que ha sucedido en el último año, porque siempre vendrá a la mente más de un momento en el que la felicidad puede al dolor, en el que la lucha y la espera mereció la pena, en el que te diste cuenta de que saliste ganándolo todo cuando creíste haberlo perdido.
De algo malo siempre sale algo bueno, pero esta vez, en mi caso, de algo malo salió lo mejor:
Mi sueño hecho realidad y la lucecilla que guió mis pasos.
Os quiero.
martes, 17 de septiembre de 2013
jueves, 22 de agosto de 2013
Más Te Necesito
Lo sé, hace mucho tiempo que no
escribo nada y la verdad es que tampoco había sentido la necesidad de hacerlo
como cuando lo hacía prácticamente a diario. Si hoy me ha entrado la necesidad
de hacerlo es por varios motivos.
Primero porque es una costumbre y
un detalle bonito que considero que no debe perderse en una relación. Ya debes
saber que, en cierto modo, soy una romántica sin remedio, y muchas veces tengo
la impresión de que no soy capaz de transmitirte o hacerte ver hasta qué punto
eres importante para mi, cuánto te quiero y necesito.
Ese es el segundo motivo. Cuanto
más tiempo paso contigo, más siento que te necesito cuando no estás cerca, me
siento extraña cuando no estás y, sin embargo,
cuando te tengo cerca, luego me doy cuenta de que no aprovecho al máximo
tu cercanía. Mientras estás no me doy cuenta de ello porque el tiempo fluye y
pasa en completa tranquilidad y felicidad, pero cuando te has ido me pongo a
analizar el tiempo que pasamos juntos y
me doy cuenta de la cantidad de cosas que querría haber hecho o demostrado de
algún modo. Sé que tendremos más ocasiones de estar juntos y llevar a cabo todo
aquello que dejamos en el tintero, pero no puedo evitar que por mi mente surjan
ciertos pensamientos.
Y es que te quiero. Te quiero
tantísimo que soy incapaz de demostrarlo cuando estamos juntos tan intensamente
como lo siento. Hay tanto que quiero hacer contigo, tantas cosas por aprender
el uno del otro, tantos sitios a los que ir, tanto, tantísimo amor y cariño que
quiero darte, que los días contigo se me hacen minutos y siento que no los
aprovecho, se queda en poco y creo que el tiempo seguirá pasando así de rápido
y nunca podré darte y demostrarte todo lo que debo. Hay tanto y tan poco tiempo…
No sé si te habrás dado cuenta,
pero aún hay cosas que me cuesta hacer o demostrar, cosas en las que
simplemente me dejo llevar y, la verdad, es algo que no me gusta porque es como
frenarme a mi misma y no poder así demostrar. Desconozco el motivo y me da
igual, sólo quiero cambiarlo, porque mientras me dejo llevar no me doy cuenta
de que puedo dar yo el paso, y no es hasta más tarde, cuando el momento ha
pasado, cuando me doy cuenta de que he dejado pasar la oportunidad. Tu mereces
cada segundo de demostración de amor y no seré yo quien te lo niegue o esconda.
La vida es tan corta… y el tiempo
pasa tan rápido junto a ti… He tardado mucho tiempo en alcanzar mi sueño, en
encontrarte y ser feliz contigo, y no quiero desaprovecharlo. Pero sé que
aunque tuviésemos toda la vida por delante para nosotros, sin ningún obstáculo…
sería insuficiente para darte todo, para demostrarte todo. Aún no entiendo cómo
es posible, pero cada día te quiero y necesito más, todo me recuerda o me hace
pensar en ti y no soy capaz de mostrarte cada día cuánto más te quiero, porque
a veces simplemente quiero abrazarte y no soltarte, protegerte, cuidarte o
mimarte, tenerte a mi lado y no hacer nada, reír, hacer el tonto, hablar de
cualquier cosa, o pasear, verte dormir una vez más, coger tu mano y no tener
que soltarla.
Cuanto más tiempo paso contigo,
más te echo de menos, más te necesito… más maldigo el no poder estar cerca para
cuidarte y demostrarte cuando lo necesitas…
Simplemente porque
cada día te quiero más.
lunes, 29 de abril de 2013
El Lado Bueno
De siempre me he caracterizado por ser una persona altamente positiva, pero he de reconocer que hace ya unos cuantos meses me robaron mi forma de ver las cosas y me dejé sumir en la oscuridad. Pero si te fijas bien, la oscuridad nunca es absoluta, siempre hay un destello de luz que trata de guiarte hacia la realidad.
La vida está llena de zonas oscuras que nos hacen perdernos en un laberinto de lamentos, rabia y depresión. Y, sin embargo, siempre surge algo o alguien que tira de nosotros y nos saca de allí cuando casi nos hemos dado por vencidos.
Incluso del momento más oscuro nace algo bueno. A veces tardamos en verlo porque estamos encerrados en nuestro oscuro universo, hundiéndonos sin esperanza. Otras, en cambio, lo percibimos y nos agarramos para ir saliendo de nuevo al mundo. Ese rayo de luz comienza a guiarte, a devolverte la esperanza, las ganas de seguir luchando; te da fuerzas para volver a ver el lado bueno de la vida, para volver a valorarte...
De lo más oscuro siempre nace la luz más brillante. Esa que te ciega con su fuerza y su pureza, la que te roza y te hace sentir regresar la calma. ¿Y sabes lo mejor? Que si no hubieses sucumbido a la oscuridad no lo habrías apreciado. Si las cosas no hubiesen salido mal no irían ahora mejor que nunca. Si no hubieses dejado de luchar no tendrías ahora el motivo por el que seguir haciéndolo.
Así que... Gracias. Gracias a esos malos momentos, gracias a esas oportunidades que se nos escapan, gracias a esas personas que no nos valoran, nos dejaron y nos trataron de hundir.
Gracias porque sin todo ello yo no habría encontrado el lado bueno.
lunes, 15 de abril de 2013
El Miedo Superado
Afrontar los miedos y vencerlos genera una agradable sensación de superación.
Muchas veces, cuando nos tenemos que enfrentar a una situación que nos da miedo pero que al mismo tiempo sabemos que marcará un antes y un después, nos asaltan multitud de preguntas, dudas... y todo eso no hace más que generar un miedo aún mayor. Te empiezas a imaginar la situación tanto para bien como para mal y al final tú mismo te creas mayor miedo sin tener sentido.
Pero cuando tu miedo está relacionado con ser feliz... la cosa se complica. Comienzas a pensar si arriesgarse merecerá la pena. ¿Y si te arriesgas para alcanzarla y terminas peor? ¿Y si luego no es todo tan bonito como te lo imaginas? ¿Y si por intentarlo se estropea todo?
Bobadas. Si tanto miedo o ansiedad te genera esa oportunidad es porque merece la pena. Y entonces luchas contra viento y marea, haces frente a tus fantasmas del pasado, eliminas esa voz que te dice que no lo hagas y... te lanzas.
Y aunque algo en tu interior ya te decía que debías hacerlo, que merecía la pena... te sorprendes al comprobar que ha superado todas tus expectativas. Vas dando pequeños pasos y compruebas que todo es incluso mejor de lo que habrías podido soñar. Te paras a analizarlo y te sobrepasa; todo se intensifica hasta tal punto que no sabes por donde empezar, quieres expresarlo todo en unas palabras que ni rozan la realidad.
Te pones frente al papel como tantas veces has hecho para plasmar lo que sientes, lo que de tu mente no desaparece y no puedes. Sientes incluso nacer la rabia por no poder compartir lo que lograste alcanzar tras la lucha, el esfuerzo, miedos y fantasmas del pasado. Está claro que es uno de esos momentos en los que una imagen vale más que mil palabras, pero de todos modos, haber superado este miedo merece unas pocas palabras:
Bienvenido a la felicidad.
miércoles, 20 de marzo de 2013
Un Año Más
Ayer me di cuenta de lo triste que puede ser para algunas personas el cumplir años.
Cuando nacemos, toda nuestra familia marca en los calendarios de toda su vida futura ese día y, año tras año, todos ellos se acuerdan de nosotros por muy lejos que estén (bueno, a los más despistados hasta se lo perdonamos). Incluso se esmeran en hacer de ese día NUESTRO DÍA con nuestra comida favorita, regalos, visitas y mayores atenciones.
El día de nuestro cumpleaños es un día feliz. Sin embargo, hay personas que, cuando ven acercarse el cumpleaños a ciertas edades, se entristecen, deprimen y lamentan. Echan la vista atrás y se recriminan haber hecho determinadas cosas, se arrepienten de no haber aprovechado oportunidades, de haber perdido amistades o personas para ellos importantes; y comienzan a pensar que tras tantos años no han vivido.
Cuando ayer me golpeó esa realidad proveniente de quien menos lo esperaba, me di cuenta de que la gente olvida muchas veces el verdadero significado de las cosas. El cumpleaños es un momento de celebración de la vida, de la alegría, de la lucha por vivir, por enfrentarse al mundo. Todos cometemos errores a lo largo de ella, dejamos escapar oportunidades o nos arrepentimos de haber perdido un precioso tiempo con algo/alguien inadecuado. Pero cumplir años, sean los que sean, significa tener más experiencia, más logros que pérdidas, haber tenido más gente a tu alrededor, haber luchado por tener lo que tienes y, a pesar de las dificultades, lograr seguir ahí viviendo lo que en su día fue el momento más feliz de la vida de alguien.
En la vida todos vamos aprendiendo y, año tras año, celebramos que seguimos viviendo y mejorando. Sumar años significa tener opciones entre las que elegir, y es mucho mejor el camino de luchar, vivir y disfrutar por hacer de nuestra vida lo que queremos recordar. Porque al fin y al cabo...
Sólo es un año más.
martes, 5 de marzo de 2013
Quince Veces
Una piedra en el camino me hizo tropezar y caer; son muchas las que he encontrado, pero esta no apareció, la coloqué yo. Como siempre, traté de levantarme sola, lamentándome por caminar con los ojos cerrados, habiéndome dejado llevar. Pero por más que lo intentaba no lograba alzarme y continuar, perdía de vista la meta a alcanzar.
Y entonces, con un suave impulso, me levantó, cogió mi mano y me guió.
"No puedes ver el lado malo de las cosas, olvida los fantasmas del pasado. Quince veces sellarás a fuego en tu alma: Siempre miraré el lado positivo."
Y entonces desapareció. Como un castigo lo tomé, pues mi tropiezo el fin del camino pudo suponer, pero sin saber el motivo, acepté mi sentencia.
Quince veces me pregunté qué sentido tenía esto.
Quince veces a punto estuve de no hacerlo, de dejarlo y no cumplirlo.
Hasta que me di cuenta de que no era una sentencia lo que quería cumplir, sino que en quince textos, quince horas, quince pensamientos y sentimientos quería transmitir a lo que estoy dispuesta. Un compromiso constante, hasta el fin, una lucha contra todo lo que me retenga.
Quince veces está escrito, a pesar del dolor, de los fantasmas y de las piedras en el camino.
Quince veces está sellado y en cada una de ellas hay mucho más que esas palabras.
Quince veces para poder decirte...
No. Quince no serían suficientes.
jueves, 28 de febrero de 2013
Inseguridad
Hay tanto que me gustaría explicar que no sé por dónde empezar, aunque supongo que tras el "lo siento" debería ir el porqué, y es justo decir que ese es el motivo del silencio, de las noches en vela envueltas en la lluvia.
Me considero una persona luchadora, muy muy luchadora sentimentalmente hablando, pero las experiencias vividas me han cargado no sólo con una dura coraza, sino también con fuertes inseguridades. Antes lo llamaba miedo, pero no lo es, porque no puede darte miedo aquello que siempre has deseado. Sin embargo, sí puedes sentir la inseguridad ante ello.
La verdad es que no sé si seré capaz de expresar a lo que me refiero sin tener que recurrir a un ejemplo concreto, pero es cuestión de intentarlo.
Siempre que conozco a alguien y... digamos que se convierte en alguien especial para mi, tiendo a darlo todo y, aunque con el paso de las malas experiencias cada vez me cuesta y me lo pienso más, termino abriendo la cerradura de mi corazón. Hace ya mucho tiempo que tuve que forjar esa cerradura y usar su llave para proteger mi maltrecho corazón. Escondí la llave en un rincón y con el paso de los años olvidé su ubicación.
Me negué a buscar la llave, pues sabía que si la encontraba me precipitaría a usarla. Pero entonces llegó un día en el que apareció sin más y, vuelta a vuelta, la cerradura se abrió. Y no es que sea algo malo, pero lo que hay en el interior me abruma de tal modo que en unas ocasiones me paraliza, en otras me hace saltar de ilusión y en otras... huir, correr sin control. Porque las veces que la cerradura ha estado abierta, posteriormente ha debido ser dada una vuelta de más. He dado mucho por personas que se han aprovechado de mi amistad, he arriesgado y luchado hasta la muerte por amores que me torturaron y me dejaron, incluso guardándome rencor, personas que me prometieron darme todo, quedarse a mi lado incondicionalmente y que lo único que me dejaron al final su abandono total. Y aún así yo siempre seguía luchando, avanzando mientras me cosía mis propias heridas.
Y entonces apareció la inseguridad. Si todo el mundo que se me acerca y me promete quedarse y cuidar de mi termina desapareciendo... Si todos me terminan dejando porque aparece alguien mejor... Tal vez entonces el problema sea yo. Tal vez pensé que lo daba todo, que luchaba por alcanzar y dar lo mejor y realmente no estaba a la altura... Tal vez por eso soy la segunda opción y debo conformarme con las migajas...
A punto he estado de echar de nuevo la llave con varias vueltas más, pero como además de luchadora también soy cabezota, aquí en mi mano tengo la llave.
¿La debo emplear, guardar o entregar?
miércoles, 27 de febrero de 2013
Una Vez Más
Es muy difícil abrir las puertas y mostrar tu alma a los demás, pero muy sencillo dar un portazo y cerrarla una vez más.
Tal vez fue demasiado pronto para arriesgar, demasiado rápido para dar de más, demasiado valiente para dar el salto y dejarse llevar.
Cerraste los ojos y diste un paso que pensaste no volver a dar. Buscaste el momento de sentirte especial, de alcanzar la oportunidad que te lleve a la felicidad.
Pero para andar es necesario abrir los ojos, porque nadie te ayudará a caminar. Te cubres en mitad de la lluvia y avanzas casi a rastras buscando de nuevo la luz en la oscuridad.
Pero con cada gota que cae, tu coraza se oxida más y su peso te agota, hundiéndote en tu caminar y, aunque quieras quitártela otra vez, empieza a fundirse con tu piel. Tortuosa pero al mismo tiempo fiel protectora.
Tan sólo con ella puedes continuar avanzando una vez más.
martes, 26 de febrero de 2013
Inmunidad
Arrancaré uno a uno los cristales que torturan a la tierra y crearé ríos donde no los hay para que con su agua pura limpien las heridas que formaron. Torrentes que arrasen con todo a su paso para luego construir tabla a tabla mi camino.
Devolveré a la vida a mis soldados caídos. Romperé el hielo que los retiene y juntos lucharemos contra cualquier reto.
Es inútil que traten de envenenarme, pues hasta el más fuerte de los venenos corre ya por mis venas.
Pueden intentar herirme, pero mi coraza se alzará de nuevo más firme, más gruesa que nunca.
Pueden intentar inducirme al sueño, pero por mucho que lo intenten mis ojos no se cerrarán. Se mantendrán abiertos ante la realidad.
Y por fin, vencidas las dificultades, alcanzaré la llave aún no forjada.
Porque yo soy la portadora del poder de la inmunidad.
lunes, 25 de febrero de 2013
Demasiado Tarde
Espina a espina sacas todo lo que en algún momento te importó, te vas olvidando de las promesas que creíste te hicieron de corazón y que han caído en el vacío más absoluto, renuncias a la palabra que te dieron y continúas tu camino. No hay tiempo que perder, has luchado demasiado por salir adelante y finalmente ganaste más de lo que perdiste.
¿Y entonces por qué dejas que aún con el silencio te hiera?
Porque las promesas se hacen para cumplirlas y cuando haces un importante esfuerzo y un sacrificio por seguir adelante... Cuando ves que ya no sirve de nada te centras en lo mejor que ha salido de ello y te empieza a dar totalmente igual, porque ahora sólo puedes ir a mejor, ser feliz por fin.
Y en tu interior esperas que, si llega el momento de hacerle frente a ese pasado, no sea demasiado tarde.
jueves, 21 de febrero de 2013
El Latido
No solemos ser conscientes de ello, pero sin su ritmo no nos sería posible vivir.
Resuena en nuestro interior cargando de energía cada parte de nuestro cuerpo. A un ritmo constante y apacible nos impregna de vida para poder cumplir nuestras metas, nuestros sueños.

La ciencia dice que para poder vivir debe latir, pero no siempre es así. Hay momentos en los que se para de golpe, nos deja sin aliento y, sin embargo, nos sentimos más vivos que nunca. Algunos dicen que se vuelca y nuestro mundo se pone patas arriba, deteniéndose en unos segundos que se vuelven eternos. Segundos que se graban a fuego. Y cuando regresa a su posición se desboca, nos golpea con todas sus fuerzas y trata de saltar para encontrarse con su perdición. Porque ahora ya no podrá mantener su latido constante; se acomoda en un balanceo permanente entre la estabilidad y el vuelco.
Tranquilo, apaciguado por un profundo suspiro; o acelerado, impulsado por mil gestos y momentos.
Sólo se vive cuando late.
Pero no te sentirás de verdad vivo hasta que no pierdas su latido.
lunes, 18 de febrero de 2013
El Ave Fénix
en el cielo apareció
veloz y brillante
como un fuego que arde.
Sin pensarlo
seguí su camino
y a su guarida
me llevó.
Entre pasillos
sigo sus llamas
hasta llegar
a una pequeña sala.
En el centro,
bien protegido
está su comienzo:
el llameante huevo.
Sus guardias de marfil
me miran con interés
y muy cauta
rodeo la pequeña sala.
Ahora la llama
arde más intensa.
Quiero acercarme,
tocarlo, cogerlo.
Y, sin embargo,
aguardo y me siento.
Contemplo sus movimientos
y contengo el aliento.
En mil pedazos estalla,
y con nueva vida se alza.
Abre sus grandes alas
y entonces me mira.
De sus cenizas renace
más fuerte, más viva.
Con una intensa llamarada
el ave fénix me domina.
sábado, 16 de febrero de 2013
Tras la Tormenta
Dicen que después de la tormenta siempre llega la calma, y aunque a veces sientas que la tempestad es tan fuerte que arrasa con todo y acaba contigo... ciertamente llega un punto en el que el sol vuelve a asomar entre las nubes.
A veces sientes que no podrás mantenerte a flote, que la tormenta va arrancándote poco a poco pedazos de tu ser y, cuando estás a punto de desfallecer, gritas con todas tus ganas, te aferras a lo poco que te queda y reúnes tus últimas fuerzas. Las nubes pasan ante tus ojos, oscuras y amenazantes, pero tu mirada se clava en un punto fijo del cielo, un pequeño resquicio que contiene tu última esperanza. Muy despacio, poco a poco, te vas acercando sin apartar tu mirada.
Y entonces, las nubes se abren dando paso a un rayito de sol que asoma tímido y viaja con cautela hasta ti, cegandote por un momento, devolviéndote las fuerzas. Con suaves destellos te explora al completo y su timidez va desapareciendo. Las nubes se retiran, la tormenta da fin y el brillante sol envuelve tu mundo trayéndote nuevamente la calma.
Has vuelto a encontrar tu rumbo y ahora tienes al mayor de los astros para guiarte y acompañarte.
jueves, 14 de febrero de 2013
Cada Día
El día de San Valentín ha llegado y, caminando por la calle, la gente carga con ramos, flores, bombones y diversos regalos.
Nunca he comprendido por qué las personas se esmeran tal día como hoy en demostrar su amor. ¿Acaso sólo aman un día al año? ¿O hay una ley que prohíba demostrar los sentimientos cuando a uno le apetece? Siempre he sido partidaria de demostrarlo a cada ocasión posible y hay multitud de formas de hacerlo, y no por ello se fomenta el consumismo, ni el sentimiento de "obligatoriedad".
Pero cada uno es un mundo y hay personas que no necesitan que sea un día señalado para preparar un detalle para una persona especial. No sé, tal vez sera de románticos o sensibleros, pero yo soy de esas personas. Disfruto preparando pequeños detalles (aunque a veces impliquen un gran esfuerzo), que llevan escondido un fuerte sentimiento. Opino que cuando alguien te importa de verdad, te sale sin más una demostración. Te preocupas de conocer sus necesidades, sus ilusiones y tratas de satisfacerlas en la medida de lo posible. Y muchas veces te sorprendes cuando tienes un detalle sin la menor importancia y genera una enorme reacción.
Y es que el amor no nace de repente. Se va descubriendo, forjando... Cada día.
miércoles, 13 de febrero de 2013
Rumbo Al Horizonte
Hace ya tiempo que esperas paciente en la cola para iniciar tu viaje. Llegado el momento de embarcar dos caminos puedes tomar: uno directo, rápido y sin tiempo de reacción; y otro pausado en el que contemplar y disfrutar todo lo que vaya a pasar.
Ves a la gente coger el cohete que les lleva hacia el sol y entonces sabes cuál será tu elección. Diriges tus pasos hacia la pequeña barca y, tras ocupar cada uno su lugar, emprende su rumbo. A tu espalda oyes el arranque del cohete y lo ves volar directo y veloz mientras tu te encuentras en un lago dando vueltas como las agujas de un reloj.
Miras a los pasajeros y los notas ansiosos y perdidos mientras el barquero hunde los remos. No hay atajo posible, pues el centro del lago no es más que un enorme remolino, pero tu no sientes miedo. Ante ti se alza un arco por las ramas de los árboles formado y, de pronto, caes al agua junto a los demás.
La fuerte corriente os arrastra hacia el arco y contemplas alarmada que el agua está envuelta en llamas. A tu alrededor uno a uno todos desaparecen con una sonrisa de paz y el barquero te indica que ese es sólo tu camino. Avanzas sin temor entre las llamas y cruzas el arco sin ser abrasada.
Para alcanzar tu destino debes ser valiente y poner siempre rumbo al horizonte.
martes, 12 de febrero de 2013
Las Creaciones de un Pobre Corazón
Hacía muchísimo tiempo que no dibujaba. De hecho, he perdido mucha práctica y no tengo la fluidez de hace años cuando dibujaba a diario. Sin embargo, ayer mi mente se negaba a encontrar las palabras que pudiesen expresar mi estado de ánimo y como bien es sabido: Una imagen vale más que mil palabras.
Y es que sólo soy capaz de utilizar una "palabra" para expresarlo y sería: "¡¡¡¡¡¡Aaaaiiiiiiisssss!!!!!!" Porque no me cabe la menor duda de que sería justamente eso lo que diría dada la situación. De hecho, es una expresión a la que últimamente tengo que recurrir incontables veces a falta de poder usar otra que lo defina más claramente. Estoy segura de que aunque sea una expresión sin significado propio, cada situación da a entender su valor.
Es como esas expresiones que creas para una única persona, en las cuales escondes un significado secreto que sólo tu conoces y que poco a poco entran a formar parte del día a día y necesitas decirlas para asegurarte de que todo fluye con normalidad. Y aunque su significado para ti ya haya sido sustituido por aquello que buscabas al crearlo, sigues usándolo como signo de identidad.
Son esas expresiones, esas imágenes las que muchas veces son capaces de reflejar todo aquello que eres incapaz de contar.
Son las creaciones un pobre corazón.
domingo, 10 de febrero de 2013
Pedazo a Pedazo
De una forma u otra; por un motivo o por otro, esos momentos siempre vuelven a tu mente .
El subconsciente es caprichoso y cuando menos lo esperas, cuando mejor estás, hace saltar la alarma para recordarte ciertos momentos que debes sacar. Y casi sin quererlo, con un gran esfuerzo, cierras los ojos y te desprendes de otro pedazo de tu alma.
Has roto otro fragmento de tu dura coraza y sientes aligerar el peso, notas que te has librado de lo que ya no iba a aportar nada. Pero aunque sepas que has hecho lo correcto, la fragilidad se adueña de tu cuerpo. Te envuelve en un fuerte abrazo, meciéndote, acompañándote mientras contemplas cómo poco a poco vas perdiendo tu coraza...
Pedazo a pedazo.
viernes, 8 de febrero de 2013
Con Cada Amanecer
Con cada amanecer regresa su mirada. Intensa, profunda y ardientemente indaga en lo más profundo del alma tratando de descubrir cada fragmento.
Con cada amanecer viaja sin fronteras depositando sus sutiles caricias. Con sus rayos traza los senderos que hasta la orilla llegan.
Con cada amanecer flota por el aire la melodía de su risa. Como un murmullo resuena entre las rocas colándose hasta lo más hondo.
Con cada amanecer vuelve su susurro cargado con todo su calor. Sus palabras te presentan promesas que cumplir y sueños que hacer realidad.
Con cada amanecer siempre vuelve el sol. Te envuelve con sus brazos, colmandote de sensaciones que finalmente te llevan a la perdición.
jueves, 7 de febrero de 2013
La Siguiente Parada
Ha llegado el momento de tomar el rumbo que te lleve al lugar que durante tanto tiempo esperas.
Haces las maletas cargándolas de esperanza, sueños, ilusión y de todo aquello que tienes que entregar. Coges tu transporte, atestado de gente, pero aún así encuentras un asiento en la parte trasera desde donde todo lo contemplas.
Cuando llegas a tu destino, la noche se te echa encima, pero las brillantes luces te indican que estás cerca. Oyes el bullicio a tu alrededor, la gente que ha llegado antes que tu y ya disfruta sin poder contener la emoción. Te encaminas hacia la entrada y de pronto te paras: olvidaste tu maleta.
Sin pensártelo dos veces, echas a correr de vuelta al transporte, pero al llegar a la parada ves cómo emprende la marcha. Conoces el camino y cuál es su próximo destino, así que con toda tu energía corres entre la gente, atraviesas calles, plazas y parques. Lo ves a lo lejos, le haces señas pero no se detiene, y en vez de rendirte, tomas un atajo.
Corres con todas tus ganas hasta que llegas a la siguiente parada. Aguardas con temor y por la esquina ves aparecer un autobús anterior. Tu corazón se encoge de desilusión al pensar que llegaste tarde, que acaba de pasar. Pero justo tras él, aparece entre las primeras luces del amanecer. Frente a la parada frenan los dos: el primero espera tus paso hacia él, pero tu corres al siguiente y recuperas satisfecha tu ilusión.
Y todo porque simplemente corriste desesperada hasta la siguiente parada.
miércoles, 6 de febrero de 2013
La Fila Dibujante
Hay días en los que te es inevitable volver la vista atrás y recordar tu pasado, situaciones y personas que han sido importantes en algún periodo de tu vida.
Hoy quiero volver la vista atrás a todas esas horas de dibujos entre apuntes, de risas entre cartas, cafés y nudos de papel. Todos esos proyectos brillantes, divertidos y, sobre todo, creativos que siempre dejaban mudos a todos aquellos que nos miraban como a bichos raros. Esas carreras a caballito por el pasillo, las horas en vela tapando las carencias de quienes no eran capaces de abrir su mente a un mundo diferente.
Pero sobre todo quiero dar las agracias por haber podido formar parte de todo eso, por haberme sentido importante y, sobre todo, diferente a todos los demás, por sentirme orgullosa de que me miraran por los pasillos y supieran con quién me juntaba.
Me alegra saber que aún se conserva esa esencia, y sin duda, aún conservamos esas mentes que tantas envidias encubiertas provocaron.
Hoy mis palabras van para:
La Fila Dibujante.
martes, 5 de febrero de 2013
Aunque Me Envuelva La Oscuridad
Ante una puerta de cristal veo aparecer mi camino. Lo contemplo insegura, preguntándome lo que me espera. Poso mi mano en el cristal y veo cómo me lo presentan. Me desespera, me bloquea, me aterra... pero a la vez me tienta. Veo cómo va muriendo, depositándose a mis pies tras el cristal y, entonces, mi miedo a perderlo me hace recapacitar. Golpeo la puerta con todas mis fuerzas hasta que cede y me permite pasar.
Frente a mi avanzas sorteando cada trampa. Me muestras los pasos a través del pasillo, entre estatuas inertes y monstruos vivientes que intentan impedir que llegue al final. Allí una nueva puerta me espera y esta vez no dudo en pasar.
Ahora el mundo se mueve a mi alrededor, todo parece normal; camino por la calle viendo a al gente pasar y mi atención se centra en un cine que ha vuelto a funcionar. Parecía que ya nunca más retornaría, pero de sus cenizas ha nacido y ha sido bien acogido.
Avanzo más segura sabiendo dónde quiero llegar, más rápido, ignorando a todo aquel que me intenta frenar. Tan sólo queda un poco, así que empiezo a correr por la calle. Todo se queda a oscuras, no veo nada, tan sólo intuyo una sombra alejada a mi lado pero sigo corriendo tratando de no hacer caso al miedo incipiente. Ya sólo quedan unos pasos y me empieza a costar avanzar, pero en mi mente resuena muy fuerte que el camino está a punto de terminar. Así que...
Correré... Correré hacia ti aunque me envuelva la oscuridad.
lunes, 4 de febrero de 2013
Ceguera
¿Has tratado alguna vez de caminar por la calle con los ojos cerrados? Todo cuanto te rodea se oscurece y parece un peligro. Caminas despacio, tanteando todo y asegurando cada paso, y te das cuenta de que así el camino se hace más largo.
Preso de tu ceguera te pierdes lo que a tu lado acontece. No te das cuenta de que a tu espalda ha aparecido alguien que vigila tus pasos escondido tras la niebla. Con cada paso se va colocando cada vez más cerca, hasta que finalmente notas tu presencia a tu lado y bajito al oído te susurra:
"Ten mi mano. Yo me quedaré a tu lado y guiaré cada uno de tus pasos."
Durante largo rato te acompaña, abriéndote camino despacio pero sobre suelo seguro. La confianza va aumentando, vas conociendo sus pasos, interpretando sus movimientos, casi leyendo su mente. No pregunta dónde quieres llegar. Aferra tu mano con más fuerza y dibuja en tu mente lo que os rodea narrandolo con cada vez mayor detalle.
El camino ya no atañe peligros, andas seguro, cogido de su mano, y sin embargo aún con los ojos cerrados.
Sólo depende de ti comprobar que lo que te cuenta es justo lo que te impide ver tu ceguera.
viernes, 1 de febrero de 2013
El Corazón del Laberinto
Nunca esperes que tu camino sea directo a tus sueños, tranquilo, sin sobresaltos ni dificultades; porque la vida no es más que un laberinto en el que te pierdes y te encuentras constantemente.
Da igual lo enrevesado que sea el sendero, lo que importa es que en el centro aguarda tu trofeo.
Cuando te pones a andar, te parece muy fácil poder llegar, no es complicado hasta que aparece la primera elección. Con la seguridad de quien se embarca en algo nuevo, eliges sin dudar, te lanzas sin pensar en dónde va a parar. Avanzas y avanzas disfrutando del bello laberinto que se alza a tu alrededor, convencido de que no fallaste en tu elección. Pero no te has percatado de que llegar al centro implica luminosidad y en contra, te has ido sumiendo cada vez más en la oscuridad hasta que finalmente topas con otro final.
No importa. Aún tienes fuerzas para rehacer el camino. Das media vuelta y cambias de rumbo. Ahora prestarás más atención a lo que te rodea. Sin embargo, eso no impide que vuelvas a llegar ante el muro que te hace regresar.
En tu mente se va difuminando alcanzar la meta del enorme laberinto. Deambulas agotado, sujetándote a lo que encuentras por el camino, centrando tu mirada en el suelo para al menos no tropezar más. Y cuando estás a punto de sentarte y esperar tu final, doblas la esquina y ahí está.
Su visión te hace creer que no es real, tan solo una ilusión. Pero a medida que te acercas, te envuelve la luz, te llenas de ilusión, de fuerza.
El duro esfuerzo tiene su recompensa. El sacrificio, todo lo que has sufrido, lo que has disfrutado,lo que has aprendido...
Te ha hecho encontrar el corazón del laberinto.
miércoles, 30 de enero de 2013
Tal y Como Eres
Desde que nacemos, vamos forjando nuestra personalidad, nuestra forma de reaccionar, de comportarnos ante los demás o ante las situaciones que se no van presentando. Todo esto muchas veces no podemos controlarlo y nuestro subconsciente nos impulsa a tener miedo, ilusión, frustración a expresar nuestro amor según la ocasión. Como no todos vivimos las mismas experiencias a medida que vamos madurando, nuestra manera de hacer frente a la vida puede ser totalmente diferente.
Por otro lado, también nacemos distintos unos de otros físicamente. Incluso compartiendo padres nuestro aspecto varía, lo que unido a la personalidad que la vida y la educación nos va aportando, nos convierte a todos y cada uno de nosotros en alguien único.
Y como persona única en la vida, debes protegerte y no perder tu esencia. Si llega alguien y te pide que cambies y cambies, entonces no te quiere. Todos somos humanos y como tal, tenemos fallos, y seguramente quien te pide que cambies no busca más que la perfección de la que carece.
Pero es que, cuando de verdad quieres a alguien, no quieres que sea perfecto, porque son justo sus fallos los que lo hacen real, son esos detalles los que lo convierten en único, y el simple hecho de aceptar e incluso valorarlos, los transforma en algo característico que puede sacarte hasta una sonrisa al recordarlo.
Quien de verdad te quiere no te pide que cambies, permanece a tu lado a pesar de tus fallos, y te acepta tal y como eres.
martes, 29 de enero de 2013
Dulce Tentación
Nadie dijo que caer en la tentación fuese algo malo; pero lo que nos tienta, muchas veces nos lleva a hacer cosas que de otra forma no seríamos capaces de hacer jamás.
Todos hemos sentido tentaciones de algo en algún momento de nuestra vida: a mandar a paseo a alguien, a comer algo que sabemos que más tarde nos hará sentirnos culpables, a desconectar de todo y aislarnos, o a arriesgar y cambiar absolutamente nuestra vida.
Hay ocasiones en las que esa tentación desaparece con la misma rapidez con la que surgió. En otras necesitamos un poco más de tiempo o incluso lo sustituimos por otra cosa que nos llene de forma similar.
¿Pero qué pasa cuando te atrapa una tentación de la que no puedes huir, que no podrías sustituir? Ocurre que tu mente comienza a decirte que no debes, pero resto de tu cuerpo, de tu ser, lo necesita a voces. Y cuando hasta tu propia alma te suplica que te dejes llevar, no te queda otra opción que caer...
Caer en la dulce tentación.
lunes, 28 de enero de 2013
Lo Llaman...
Cuando la vida te plantea retos difíciles a los que haces frente sin rendirte, luchando por salir adelante...
Lo llaman TENACIDAD.
Cuando ante ti aparece una situación que te genera miedo y aún así cruzas la niebla para ver el sol que tras ella se esconde...
Lo llaman VALOR.
Cuando de pronto todo está a tu alcance y cualquier cosa, por pequeña que sea, saca de ti lo mejor...
Lo llaman ILUSIÓN.
Cuando a pesar de lo duro que resulte, vas con la verdad por delante, siempre con tiento y respeto...
Lo llaman SINCERIDAD.
Cuando estás dispuesto a dejarlo todo, a compartir hasta el más profundo resquicio de tu corazón...
Lo llaman COMPROMISO.
Cuando necesitas que te falte el aire, que se te pare el corazón y aún así sentirte más vivo que en toda tu vida...
A eso lo llaman...
domingo, 27 de enero de 2013
Ya No Hay Vuelta Atrás
Durante toda la vida has soñado con alcanzar una meta. Has esperado obtener lo que siempre has deseado. Te has preguntado por qué no podías tenerlo, por qué parecía que tu momento no llegaría.
Ahora tienes la respuesta: en la vida hay que tropezar para llegar a apreciar ese sueño que anhelas. Si tuvieses todo lo que quiere en el preciso instante en el que lo deseas, no valorarías el esfuerzo; no sentirías esa plenitud que te envuelve al encontrarlo; no notarías cómo tu cuerpo se llena de felicidad.
Es posible que cuando tu mayor sueño se cumpla lo sigas viendo como tal. Quizás creas que todo es mentira, sólo un tropiezo más, pero eso no es más que tu miedo atacándote para que lo dejes pasar, para que lo pierdas una vez más. No se lo permitas y tómalo como una realidad. Porque si no fuese así... no podrías sentir que te hace vibrar.
Ahora que lo tienes... Ya no hay vuelta atrás.
viernes, 25 de enero de 2013
El Trabajo de la Luna
Cada noche se alza la luna en el cielo en compañía de sus estrellas, dirigiendo su trabajo de recopilación de sueños y deseos. Al comienzo de su jornada está su bolsa vacía, pero con el paso de los días se llena con las mayores ilusiones de la gente. Todos los que alguna vez miramos al cielo buscando su cobijo, lanzamos nuestros deseos más profundos y las estrellas los recogen, luminosas, silenciosas.
Cuando la mañana se aproxima, la luna le pide a sus estrellas que le cuenten los deseos y, uno a uno, los va guardando con cuidado y esmero. Durante el día los mira y analiza, llenándose con las ilusiones que todos depositan en ellos.Y en tan sólo unas semanas, la luna tiene todos esos deseos almacenados, y llegado el momento... comienza a hacer de las suyas.
En lo alto del firmamento, la rechoncha luna brilla iluminando con sus rayos y, a todo aquel que la mira, le imbuye con su fuerza y energía. Es entonces cuando notamos que la luna llena se adueña de nosotros y guía nuestros pasos. Con su bolsa llena empieza a cumplir deseos, dejando en cada uno e ellos un pedazo de su ser y, cuando los va cumpliendo, poco a poco va despareciendo para descansar.
Así que antes de que se llene por completo y tengas que esperar un mes más, formula tu deseo y quizás se cumplirá.
jueves, 24 de enero de 2013
Inmenso Poder
Hasta hace poco no había conocido el poder que pueden ejercer algunas personas sobre otras. Por supuesto hablo al margen del poder político, económico y demás variantes que forman parte de la sociedad en la que vivimos.
Me refiero a esas personas que tienen el poder de devolver sonrisas cuando sólo tienes ganas de llorar. Personas que con sólo un gesto te llenan de fuerza, te dan un empujoncito y te animan a seguir. Esas personas por las que te das cuenta de que lo darías todo, que estarías dispuesto a saltar al vacío y arriesgarte.
Inmenso poder es el que ejercen con tan sólo su presencia; pues llega un momento en el que descubres que necesitas que estén cerca. Notar su roce aunque sea un segundo te lleva a un mundo aparte en el que nada más existe, donde todo lo demás no importa, desaparece.
Hay días en los que su presencia es incluso más intensa y te pierdes sin remedio; disfrutas de cada gesto, de cada momento. Y entonces te das cuenta de que esas personas no se encuentran fácilmente en la vida. Te aferras a ellas y tratas de que se queden abriéndoles las puertas, aunque sea poco a poco, para que entren a formar parte de tu día a día.
Para que sean el poder que ilumine tu vida.
miércoles, 23 de enero de 2013
Quien no arriesga...
A veces ni yo misma me soporto. Odio mi maldita manía de ponerme siempre en lo peor, al menos en las cosas que son realmente importantes para mi. Debe haber un extraño resorte en mi cerebro que convierte las cosas en algo malo cuando en realidad es justo lo contrario. A veces son simples mal-interpretaciones que me reconcomen por dentro hasta que las convierto en algo malo, algo que me lleva a poner fin a lo que sin duda me haría feliz.
El ser humano es un animal de costumbres. Supongo que por eso yo reacciono así. Estoy acostumbrada a que las cosas que empiezan bien, que se intensifican y se hacen bonitas, finalmente terminan y yo me quedo de nuevo buscando las fuerzas para levantarme y reemprender la marcha. Y, sin embargo, en estos días me estoy dando cuenta de varias cosas y la fundamental de todas es:
Que soy idiota. O más bien, me ha dado la idiotez por una tontería que me persigue por no haber demostrado lo que quería demostrar (lo cual me ha llevado a darme cuenta de otro punto MUY importante...)
"Una cosa es que necesites dar algo y otra que quieras hacerlo"
No me termina de convencer. Porque a veces se necesita y se quiere dar, pero no se puede. Bueno, poder... tal vez se pueda, pero quizás hay algo que te frena. Y de nuevo ese es mi caso. Porque hay algo que me frena a demostrar todo lo que siento, todo lo que necesito dar, todo lo que estoy dispuesta a dar... ¿Y por qué? Porque no quiero perder aquello por lo que llevo meses luchando, deseando, sufriendo por la incertidumbre que lo envolvía. Pero en cierto modo lo alcancé, así que se acabó. Porque como siga así al final lo perderé de verdad. Necesito explicarme y sin duda el hacerlo tendrá consecuencias. Pero no tienen por qué ser malas. Me es imposible guardarme más tiempo lo que no he podido decir porque no me frena nada.
En la vida a veces hay que arriesgarse para ganar, y yo tengo mucho que ganar.
lunes, 21 de enero de 2013
Con tan sólo unas tijeras
Y de nuevo me encuentro frente al papel sin saber muy bien por dónde empezar. Creo que el día de ayer me ha dejado la mente un poco trastocada y está en stand by, a la espera de que ocurra algo o se me ilumine la lucecita para seguir funcionando con normalidad.
¡Ay, pero qué complicadas hacemos a veces las cosas más simples! No se puede controlar todo, ni se puede tener todo sólo porque lo necesitas en ese momento, no estás solo en el mundo y los demás también tienen necesidades. Sin embargo, a veces por pura cabezonería, te quedas esperando a que los demás hagan algo y cuando lo hacen... ¡Te es insuficiente!
¿Pero qué es esto? Si no lo hacen te enfurruñas y te alejas y si lo hacen... te quedas con ganas de más. Sí, eso es. Y en cambio te pones a la defensiva cerrando bien tu coraza para no mostrar la parte más sensible, la que más claro lo dice todo, esa que no puedes explicar con palabras, sólo con actos.
Te paras a pensarlo y ves muy claro el cordón de "Cuidado, peligro. No pasar" que está por todo el perímetro. Y, de pronto, se ilumina la bombilla y tu mente vuelve a funcionar con cordura (o la poca que hay). Ese cordón no es un aviso para quien quiere entrar, sino que te avisa a ti cuando intentas salir.
¿Qué pinta entonces la coraza? Si tú mismo no te dejas salir, es imposible que los demás puedan entrar, porque ¿sabes lo que ocurre? que algún día alguien dará martillazos contra tu coraza mellándola hasta casi asfixiarte. Saltará el muro por muy alto que lo construyas y entonces... te toparás frente a él y te mirará fija y expectentemente. Y con una sonrisa te tenderá unas tijeras para que rompas la cerradura de tu prisión: un simple cordón.
Ahora que eres consciente de la fragilidad de tus defensas te das cuenta de que lo que proteges no es el juego de ver hasta donde llegar, es lo que de verdad puedes dar. Eso que aún no te has atrevido a explicar.
Con tan sólo unas tijeras... tendrás la libertad.
domingo, 20 de enero de 2013
Tal vez algún día
Simple y claro. Todo lo que últimamente quiero contar al final no soy capaz de decirlo. Comienzo y al final... borro mil veces excusándome por no poder decirlo. No es que no quiera, porque con todas mis fuerzas deseo decirlo todo, demostrarlo todo. Y sin embargo... temo hacerlo.
Miedo a precipitarme, miedo a que todo cambie y desaparezca, miedo... a perder. En el momento de decirlo no fui capaz porque creía que era mejor no hacerlo y, más tarde, el vacío que me dejó me lleva a arrepentirme de no haberlo dicho, de no haberlo descrito.
Pero esta maldita coraza que me protege, a veces no hace más que frenar y crear miedos donde sólo hay seguridad. Porque... ¿si no hubiese seguridad para qué empezar lo que luego no vas a acabar?
Tras pensarlo y hablarlo me doy cuenta de que lo que más temo (a parte de perder) es... abrir de nuevo las puertas de mi corazón. Porque sé que cuando lo haga todo saldrá y para variar... quiero estar segura. Pero como bien me han dicho hace muy poco "No puedes estar segura de nada al 100%, de nada". Y es verdad, por eso yo he dicho que:
Tal vez algún día.
sábado, 19 de enero de 2013
Las Puertas
Cuando una puerta se cierra, otra se abre.
Es una verdad universal, aunque haya ocasiones en las que no somo capaces de encontrar la siguiente puerta, ahí está.
Cada vez que te topas con una nueva puerta te haces consciente de que conlleva la incertidumbre de qué encontrarás tras ella. ¿Será agradable? ¿Me causará dolor? ¿Me quedaré ahí? ¿Huiré aterrada? Haya lo que haya sólo hay una forma de descubrirlo y es atravesando la puerta. Y para ello es mejor ir armado con tu mayor positividad y fuerza.
Si al atravesar la puerta lo que encuentras te hace sufrir, muchas veces te acurrucas en un rincón de la sala y te dejas consumir hasta que la oscuridad te ciega. Pero como bien he dicho antes... siempre hay otra puerta que se abre, y en ocasiones sucede cuando menos te lo esperas o incluso se abre tras de ti haciéndote perder el equilibrio cayendo a una nueva estancia en la que, de nuevo, todo luce a tu alrededor. Te levantas y contemplas cuanto te rodea en busca de la fuente de luz y, cuando la encuentras... ya no quieres escapar, solo acercarte más, empaparte de todo y poco a poco te dejas llevar.
Al fin has llegado a tu puerta final. Todas las cosas que has experimentado en tu largo camino quedan resumidas en lo que ahora eres. Da igual haber sufrido, porque también has reído; no importa que algo acabase, porque algo mucho mejor empezará.
Cada paso que das en la vida te enseña a apreciar lo que eres merecedor de tener. Y eso es algo que siempre, siempre llega.
Es una verdad universal, aunque haya ocasiones en las que no somo capaces de encontrar la siguiente puerta, ahí está.
Cada vez que te topas con una nueva puerta te haces consciente de que conlleva la incertidumbre de qué encontrarás tras ella. ¿Será agradable? ¿Me causará dolor? ¿Me quedaré ahí? ¿Huiré aterrada? Haya lo que haya sólo hay una forma de descubrirlo y es atravesando la puerta. Y para ello es mejor ir armado con tu mayor positividad y fuerza.
Si al atravesar la puerta lo que encuentras te hace sufrir, muchas veces te acurrucas en un rincón de la sala y te dejas consumir hasta que la oscuridad te ciega. Pero como bien he dicho antes... siempre hay otra puerta que se abre, y en ocasiones sucede cuando menos te lo esperas o incluso se abre tras de ti haciéndote perder el equilibrio cayendo a una nueva estancia en la que, de nuevo, todo luce a tu alrededor. Te levantas y contemplas cuanto te rodea en busca de la fuente de luz y, cuando la encuentras... ya no quieres escapar, solo acercarte más, empaparte de todo y poco a poco te dejas llevar.
Al fin has llegado a tu puerta final. Todas las cosas que has experimentado en tu largo camino quedan resumidas en lo que ahora eres. Da igual haber sufrido, porque también has reído; no importa que algo acabase, porque algo mucho mejor empezará.
Cada paso que das en la vida te enseña a apreciar lo que eres merecedor de tener. Y eso es algo que siempre, siempre llega.
viernes, 18 de enero de 2013
Razón vs Corazón
Ayer empecé a leer un libro sobre la inteligencia emocional realmente interesante. Siempre me ha apasionado el mundo de la psicología, imagino que por mi anhelo de conocer la forma de pensar y comportarse de la gente.
Tras haber pasado una mañana un tanto... caótica menta y sentimentalmente hablando, la verdad es que el comienzo del libro me abrió los ojos ante la obviedad.
Y es que, cada vez que nos encontramos ante una situación... llamémoslo crítica, nos topamos con una lucha interior entre dos inteligencias que rigen nuestro día a día: la inteligencia racional y la emocional. O lo que comúnmente denominamos la razón y el corazón. Generalmente no tenemos problemas en que entren en consonancia, pero en situaciones extremas como el peligro o el amor, ambas inteligencias chocan y luchan por obtener el control. Esto suele llevarnos a plantearnos situaciones que puedan resolver o perfilar el final de lo que nos atormenta Nuestra mente nos ofrece propuestas donde la lógica domina, ofreciéndonos motivos por los que hacer o deshacer, siempre fuera de todo riesgo. Dicho así parecer que no hay margen de error y debemos guiarnos por lo que nos dice la razón.
Sin embargo, el corazón hace acto de presencia y tira por tierra cualquier razonamiento posible. Porque... cuando deseas o necesitas algo con todas tu fuerzas, el corazón te domina y te impulsa a conseguirlo aunque tengas siempre presente el eco de tu mente diciendo: ¡Cuidado, cuidado!
Y es que el corazón actúa por impulsos y se lanza sin pensar, sin recordar que antaño ya lo intentó y sufrió. El corazón carece de memoria y es ciego cuando hay un sentimiento, y es la mente la que se encarga de recordarle, a la hora de dar un paso, que vaya con cuidado.
Es mejor ir despacio y lograrlo a precipitarse y perderlo.
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