El paso del tiempo no siempre destruye, a veces convierte la espera en un frío letargo.Frío y solitario, siempre invisible cuando se encuentra a gusto en su elemento. Con su dura coraza flota y resiste hasta que se resquebraja su superficie.
Y la grieta no es más que una ventana abierta por la que, como un suspiro, se filtra embargando su existencia, derritiendo su esencia y transformándola.
Un mismo elemento, dos estados diferentes. Y ahora:
Uno mismo.
(5-12-2012)
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