Cada noche se alza la luna en el cielo en compañía de sus estrellas, dirigiendo su trabajo de recopilación de sueños y deseos. Al comienzo de su jornada está su bolsa vacía, pero con el paso de los días se llena con las mayores ilusiones de la gente. Todos los que alguna vez miramos al cielo buscando su cobijo, lanzamos nuestros deseos más profundos y las estrellas los recogen, luminosas, silenciosas.
Cuando la mañana se aproxima, la luna le pide a sus estrellas que le cuenten los deseos y, uno a uno, los va guardando con cuidado y esmero. Durante el día los mira y analiza, llenándose con las ilusiones que todos depositan en ellos.Y en tan sólo unas semanas, la luna tiene todos esos deseos almacenados, y llegado el momento... comienza a hacer de las suyas.
En lo alto del firmamento, la rechoncha luna brilla iluminando con sus rayos y, a todo aquel que la mira, le imbuye con su fuerza y energía. Es entonces cuando notamos que la luna llena se adueña de nosotros y guía nuestros pasos. Con su bolsa llena empieza a cumplir deseos, dejando en cada uno e ellos un pedazo de su ser y, cuando los va cumpliendo, poco a poco va despareciendo para descansar.
Así que antes de que se llene por completo y tengas que esperar un mes más, formula tu deseo y quizás se cumplirá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario