Cuando era pequeña me enseñaron que cuando miras el cielo en una noche estrellada y ves pasar una estrella fugaz, puedes pedir un deseo y se hará realidad.Con el paso de los años tan sólo un deseo le pedía a las estrellas con la esperanza de verlo hecho realidad.
Pensé que las estrellas me engañaron y que no lo iban a cumplir jamás, pero no caí en la cuenta de que de la Tierra a las estrellas hay una distancia abismal.
Ahora que han pasado los años, descubro que el mensaje les ha llegado y por fin veo mi deseo hacerse realidad.
(5-1-2013)
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