viernes, 18 de enero de 2013

Razón vs Corazón


Ayer empecé a leer un libro sobre la inteligencia emocional realmente interesante. Siempre me ha apasionado el mundo de la psicología, imagino que por mi anhelo de conocer la forma de pensar y comportarse de la gente.
Tras haber pasado una mañana un tanto... caótica menta y sentimentalmente hablando, la verdad es que el comienzo del libro me abrió los ojos ante la obviedad.

Y es que, cada vez que nos encontramos ante una situación... llamémoslo crítica, nos topamos con una lucha interior entre dos inteligencias que rigen nuestro día a día: la inteligencia racional y la emocional. O lo que comúnmente denominamos la razón y el corazón. Generalmente no tenemos problemas en que entren en consonancia, pero en situaciones extremas como el peligro o el amor, ambas inteligencias chocan y luchan por obtener el control. Esto suele llevarnos a plantearnos situaciones que puedan resolver o perfilar el final de lo que nos atormenta Nuestra mente nos ofrece propuestas donde la lógica domina, ofreciéndonos motivos por los que hacer o deshacer, siempre fuera de todo riesgo. Dicho así parecer que no hay margen de error y debemos guiarnos por lo que nos dice la razón.
Sin embargo, el corazón hace acto de presencia y tira por tierra cualquier razonamiento posible. Porque... cuando deseas o necesitas algo con todas tu fuerzas, el corazón te domina y te impulsa a conseguirlo aunque tengas siempre presente el eco de tu mente diciendo: ¡Cuidado, cuidado!

Y es que el corazón actúa por impulsos y se lanza sin pensar, sin recordar que antaño ya lo intentó y sufrió. El corazón carece de memoria y es ciego cuando hay un sentimiento, y es la mente la que se encarga de recordarle, a la hora de dar un paso, que vaya con cuidado.
Es mejor ir despacio y lograrlo a precipitarse y perderlo.

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