lunes, 29 de abril de 2013

El Lado Bueno

De siempre me he caracterizado por ser una persona altamente positiva, pero he de reconocer que hace ya unos cuantos meses me robaron mi forma de ver las cosas y me dejé sumir en la oscuridad. Pero si te fijas bien, la oscuridad nunca es absoluta, siempre hay un destello de luz que trata de guiarte hacia la realidad.

La vida está llena de zonas oscuras que nos hacen perdernos en un laberinto de lamentos, rabia y depresión. Y, sin embargo, siempre surge algo o alguien que tira de nosotros y nos saca de allí cuando casi nos hemos dado por vencidos.

Incluso del momento más oscuro nace algo bueno. A veces tardamos en verlo porque estamos encerrados en nuestro oscuro universo, hundiéndonos sin esperanza. Otras, en cambio, lo percibimos y nos agarramos para ir saliendo de nuevo al mundo. Ese rayo de luz comienza a guiarte, a devolverte la esperanza, las ganas de seguir luchando; te da fuerzas para volver a ver el lado bueno de la vida, para volver a valorarte...

De lo más oscuro siempre nace la luz más brillante. Esa que te ciega con su fuerza y su pureza, la que te roza y te hace sentir regresar la calma. ¿Y sabes lo mejor? Que si no hubieses sucumbido a la oscuridad no lo habrías apreciado. Si las cosas no hubiesen salido mal no irían ahora mejor que nunca. Si no hubieses dejado de luchar no tendrías ahora el motivo por el que seguir haciéndolo.

Así que... Gracias. Gracias a esos malos momentos, gracias a esas oportunidades que se nos escapan, gracias a esas personas que no nos valoran, nos dejaron y nos trataron de hundir.

Gracias porque sin todo ello yo no habría encontrado el lado bueno.

lunes, 15 de abril de 2013

El Miedo Superado

Afrontar los miedos y vencerlos genera una agradable sensación de superación.
Muchas veces, cuando nos tenemos que enfrentar a una situación que nos da miedo pero que al mismo tiempo sabemos que marcará un antes y un después, nos asaltan  multitud de preguntas, dudas... y todo eso no hace más que generar un miedo aún mayor. Te empiezas a imaginar la situación tanto para bien como para mal y al final tú mismo te creas mayor miedo sin tener sentido.

Pero cuando tu miedo está relacionado con ser feliz... la cosa se complica. Comienzas a pensar si arriesgarse merecerá la pena. ¿Y si te arriesgas para alcanzarla y terminas peor? ¿Y si luego no es todo tan bonito como te lo imaginas? ¿Y si por intentarlo se estropea todo?

Bobadas. Si tanto miedo o ansiedad te genera esa oportunidad es porque merece la pena. Y entonces luchas contra viento y marea, haces frente a tus fantasmas del pasado, eliminas esa voz que te dice que no lo hagas y... te lanzas.

Y aunque algo en tu interior ya te decía que debías hacerlo, que merecía la pena... te sorprendes al comprobar que ha superado todas tus expectativas. Vas dando pequeños pasos y compruebas que todo es incluso mejor de lo que habrías podido soñar. Te paras a analizarlo y te sobrepasa; todo se intensifica hasta tal punto que no sabes por donde empezar, quieres expresarlo todo en unas palabras que ni rozan la realidad.

Te pones frente al papel como tantas veces has hecho para plasmar lo que sientes, lo que de tu mente no desaparece y no puedes. Sientes incluso nacer la rabia por no poder compartir lo que lograste alcanzar tras la lucha, el esfuerzo, miedos y fantasmas del pasado. Está claro que es uno de esos momentos en los que una imagen vale más que mil palabras, pero de todos modos, haber superado este miedo merece unas pocas palabras:

Bienvenido a la felicidad.