miércoles, 30 de enero de 2013

Tal y Como Eres

Desde que nacemos, vamos forjando nuestra personalidad, nuestra forma de reaccionar, de comportarnos ante los demás o ante las situaciones que se no van presentando. Todo esto muchas veces no podemos controlarlo y nuestro subconsciente nos impulsa a tener miedo, ilusión, frustración a expresar nuestro amor según la ocasión. Como no todos vivimos las mismas experiencias a medida que vamos madurando, nuestra manera de hacer frente a la vida puede ser totalmente diferente.

Por otro lado, también nacemos distintos unos de otros físicamente. Incluso compartiendo padres nuestro aspecto varía, lo que unido a la personalidad que la vida y la educación nos va aportando, nos convierte a todos y cada uno de nosotros en alguien único.

Y como persona única en la vida, debes protegerte y no perder tu esencia. Si llega alguien y te pide que cambies y cambies, entonces no te quiere. Todos somos humanos y como tal, tenemos fallos, y seguramente quien te pide que cambies no busca más que la perfección de la que carece.

Pero es que, cuando de verdad quieres a alguien, no quieres que sea perfecto, porque son justo sus fallos los que lo hacen real, son esos detalles los que lo convierten en único, y el simple hecho de aceptar e incluso valorarlos, los transforma en algo característico que puede sacarte hasta una sonrisa al recordarlo.

Quien de verdad te quiere no te pide que cambies, permanece a tu lado a pesar de tus fallos, y te acepta tal y como eres.

martes, 29 de enero de 2013

Dulce Tentación

Nadie dijo que caer en la tentación fuese algo malo; pero lo que nos tienta, muchas veces nos lleva a hacer cosas que de otra forma no seríamos capaces de hacer jamás.

Todos hemos sentido tentaciones de algo en algún momento de nuestra vida: a mandar a paseo a alguien, a comer algo que sabemos que más tarde nos hará sentirnos culpables, a desconectar de todo y aislarnos, o a arriesgar y cambiar absolutamente nuestra vida.

Hay ocasiones en las que esa tentación desaparece con la misma rapidez con la que surgió. En otras necesitamos un poco más de tiempo o incluso lo sustituimos por otra cosa que nos llene de forma similar.

¿Pero qué pasa cuando te atrapa una tentación de la que no puedes huir, que no podrías sustituir? Ocurre que tu mente comienza a decirte que no debes, pero resto de tu cuerpo, de tu ser, lo necesita a voces. Y cuando hasta tu propia alma te suplica que te dejes llevar, no te queda otra opción que caer...

Caer en la dulce tentación.

lunes, 28 de enero de 2013

Lo Llaman...

Cuando la vida te plantea retos difíciles a los que haces frente sin rendirte, luchando por salir adelante...
Lo llaman TENACIDAD.

Cuando ante ti aparece una situación que te genera miedo y aún así cruzas la niebla para ver el sol que tras ella se esconde...
Lo llaman VALOR.

Cuando de pronto todo está a tu alcance y cualquier cosa, por pequeña que sea, saca de ti lo mejor...
Lo llaman ILUSIÓN.

Cuando a pesar de lo duro que resulte, vas con la verdad por delante, siempre con tiento y respeto...
Lo llaman SINCERIDAD.

Cuando estás dispuesto a dejarlo todo, a compartir hasta el más profundo resquicio de tu corazón...
Lo llaman COMPROMISO.

Cuando necesitas que te falte el aire, que se te pare el corazón y aún así sentirte más vivo que en toda tu vida...

A eso lo llaman...

domingo, 27 de enero de 2013

Ya No Hay Vuelta Atrás


Durante toda la vida has soñado con alcanzar una meta. Has esperado obtener lo que siempre has deseado. Te has preguntado por qué no podías tenerlo, por qué parecía que tu momento no llegaría.

Ahora tienes la respuesta: en la vida hay que tropezar para llegar a apreciar ese sueño que anhelas. Si tuvieses todo lo que quiere en el preciso instante en el que lo deseas, no valorarías el esfuerzo; no sentirías esa plenitud que te envuelve al encontrarlo; no notarías cómo tu cuerpo se llena de felicidad.

Es posible que cuando tu mayor sueño se cumpla lo sigas viendo como tal. Quizás creas que todo es mentira, sólo un tropiezo más, pero eso  no es más que tu miedo atacándote para que lo dejes pasar, para que lo pierdas una vez más. No se lo permitas y tómalo como una realidad. Porque si no fuese así... no podrías sentir que te hace vibrar.

Ahora que lo tienes... Ya no hay vuelta atrás.

viernes, 25 de enero de 2013

El Trabajo de la Luna

Cada noche se alza la luna en el cielo en compañía de sus estrellas, dirigiendo su trabajo de recopilación de sueños y deseos. Al comienzo de su jornada está su bolsa vacía, pero con el paso de los días se llena con las mayores ilusiones de la gente. Todos los que alguna vez miramos al cielo buscando su cobijo, lanzamos nuestros deseos más profundos y las estrellas los recogen, luminosas, silenciosas.

Cuando la mañana se aproxima, la luna le pide a sus estrellas que le cuenten los deseos y, uno a uno, los va guardando con cuidado y esmero. Durante el día los mira y analiza, llenándose con las ilusiones que todos depositan en ellos.Y en tan sólo unas semanas, la luna tiene todos esos deseos almacenados, y llegado el momento... comienza a hacer de las suyas. 

En lo alto del firmamento, la rechoncha luna brilla  iluminando con sus rayos y, a todo aquel que la mira, le imbuye con su fuerza y energía. Es entonces cuando notamos que la luna llena  se adueña de nosotros y guía nuestros pasos. Con su bolsa llena empieza a cumplir deseos, dejando en cada uno e ellos un pedazo de su ser y, cuando los va cumpliendo, poco a poco va despareciendo para descansar.

Así que antes de que se llene por completo y tengas que esperar un mes más, formula tu deseo y quizás se cumplirá.

jueves, 24 de enero de 2013

Inmenso Poder

Hasta hace poco no había conocido el poder que pueden ejercer algunas personas sobre otras. Por supuesto hablo al margen del poder político, económico y demás variantes que forman parte de la sociedad en la que vivimos.

Me refiero a esas personas que tienen el poder de devolver sonrisas cuando sólo tienes ganas de llorar. Personas que con sólo un gesto te llenan de fuerza, te dan un empujoncito y te animan a seguir. Esas personas por las que te das cuenta de que lo darías todo, que estarías dispuesto a saltar al vacío y arriesgarte.

Inmenso poder es el que ejercen con tan sólo su presencia; pues llega un momento en el que descubres que necesitas que estén cerca. Notar su roce aunque sea un segundo te lleva a un mundo aparte en el que nada más existe, donde todo lo demás no importa, desaparece.

Hay días en los que su presencia es incluso más intensa y te pierdes sin remedio; disfrutas de cada gesto, de cada momento. Y entonces te das cuenta de que esas personas no se encuentran fácilmente en la vida. Te aferras a ellas y tratas de que se queden abriéndoles las puertas, aunque sea poco a poco, para que entren a formar parte de tu día a día.

Para que sean el poder que ilumine tu vida.

miércoles, 23 de enero de 2013

Quien no arriesga...

A veces ni yo misma me soporto. Odio mi maldita manía de ponerme siempre en lo peor, al menos en las cosas que son realmente importantes para mi. Debe haber un extraño resorte en mi cerebro que convierte las cosas en algo malo cuando en realidad es justo lo contrario. A veces son simples mal-interpretaciones que me reconcomen por dentro hasta que las convierto en algo malo, algo que me lleva a poner fin a lo que sin duda me haría feliz.

El ser humano es un animal de costumbres. Supongo que por eso yo reacciono así. Estoy acostumbrada a que las cosas que empiezan bien, que se intensifican y se hacen bonitas, finalmente terminan y yo me quedo de nuevo buscando las fuerzas para levantarme y reemprender la marcha. Y, sin embargo, en estos días me estoy dando cuenta de varias cosas y la fundamental de todas es:

Que soy idiota. O más bien, me ha dado la idiotez por una tontería que me persigue por no haber demostrado lo que quería demostrar (lo cual me ha llevado a darme cuenta de otro punto MUY importante...)

"Una cosa es que necesites dar algo y otra que quieras hacerlo" 
No me termina de convencer. Porque a veces se necesita y se quiere dar, pero no se puede. Bueno, poder... tal vez se pueda, pero quizás hay algo que te frena. Y de nuevo ese es mi caso. Porque hay algo que me frena a demostrar todo lo que siento, todo lo que necesito dar, todo lo que estoy dispuesta a dar... ¿Y por qué? Porque no quiero perder aquello por lo que llevo meses luchando, deseando, sufriendo por la incertidumbre que lo envolvía. Pero en cierto modo lo alcancé, así que se acabó. Porque como siga así al final lo perderé de verdad. Necesito explicarme y sin duda el hacerlo tendrá consecuencias. Pero no tienen por qué ser malas. Me es imposible guardarme más tiempo lo que no he podido decir porque no me frena nada.

En la vida a veces hay que arriesgarse para ganar, y yo tengo mucho que ganar.

lunes, 21 de enero de 2013

Con tan sólo unas tijeras

Y de nuevo me encuentro frente al papel sin saber muy bien por dónde empezar. Creo que el día de ayer me ha dejado la mente un poco trastocada y está en stand by, a la espera de que ocurra algo o se me ilumine la lucecita para seguir funcionando con normalidad.

¡Ay, pero qué complicadas hacemos a veces las cosas más simples! No se puede controlar todo, ni se puede tener todo sólo porque lo necesitas en ese momento, no estás solo en el mundo y los demás también tienen necesidades. Sin embargo, a veces por pura cabezonería, te quedas esperando a que los demás hagan algo y cuando lo hacen... ¡Te es insuficiente!
¿Pero qué es esto? Si no lo hacen te enfurruñas y te alejas y si lo hacen... te quedas con ganas de más.  Sí, eso es. Y en cambio te pones a la defensiva cerrando bien tu coraza para no mostrar la parte más sensible, la que más claro lo dice todo, esa que no puedes explicar con palabras, sólo con actos.

Te paras a pensarlo y ves muy claro el cordón de "Cuidado, peligro. No pasar" que está por todo el perímetro. Y, de pronto, se ilumina la bombilla y tu mente vuelve a funcionar con cordura (o la poca que hay). Ese cordón no es un aviso para quien quiere entrar, sino que te avisa a ti cuando intentas salir.
¿Qué pinta entonces la coraza? Si tú mismo no te dejas salir, es imposible que los demás puedan entrar, porque ¿sabes lo que ocurre? que algún día alguien dará martillazos contra tu coraza mellándola hasta casi asfixiarte. Saltará el muro por muy alto que lo construyas y entonces... te toparás frente a él y te mirará fija y expectentemente. Y con una sonrisa te tenderá unas tijeras para que rompas la cerradura de tu prisión: un simple cordón.

Ahora que eres consciente de la fragilidad de tus defensas te das cuenta de que lo que proteges no es el juego de ver hasta donde llegar, es lo que de verdad puedes dar. Eso que aún no te has atrevido a explicar.

Con tan sólo unas tijeras... tendrás la libertad.

domingo, 20 de enero de 2013

Tal vez algún día

Simple y claro. Todo lo que últimamente quiero contar al final no soy capaz de decirlo. Comienzo y al final... borro mil veces excusándome por no poder decirlo. No es que no quiera, porque con todas mis fuerzas deseo decirlo todo, demostrarlo todo. Y sin embargo... temo hacerlo.

Miedo a precipitarme, miedo a que todo cambie y desaparezca, miedo... a perder. En el momento de decirlo no fui capaz porque creía que era mejor no hacerlo y, más tarde, el vacío que me dejó me lleva a arrepentirme de no haberlo dicho, de no haberlo descrito.

Pero esta maldita coraza que me protege, a veces no hace más que frenar y crear miedos donde sólo hay seguridad. Porque... ¿si no hubiese seguridad para qué empezar lo que luego no vas a acabar?

Tras pensarlo y hablarlo me doy cuenta de que lo que más temo (a parte de perder) es... abrir de nuevo las puertas de mi corazón. Porque sé que cuando lo haga todo saldrá y para variar... quiero estar segura. Pero como bien me han dicho hace muy poco "No puedes estar segura de nada al 100%, de nada". Y es verdad, por eso yo he dicho que:


Tal vez algún día.

sábado, 19 de enero de 2013

Las Puertas

Cuando una puerta se cierra, otra se abre.
Es una verdad universal, aunque haya ocasiones en las que no somo capaces de encontrar la siguiente puerta, ahí está.

Cada vez que te topas con una nueva puerta te haces consciente de que conlleva la incertidumbre de qué encontrarás tras ella. ¿Será agradable? ¿Me causará dolor? ¿Me quedaré ahí? ¿Huiré aterrada? Haya lo que haya sólo hay una forma de descubrirlo y es atravesando la puerta. Y para ello es mejor ir armado con tu mayor positividad y fuerza.

Si al atravesar la puerta lo que encuentras te hace sufrir, muchas veces te acurrucas en un rincón de la sala y te dejas consumir hasta que la oscuridad te ciega. Pero como bien he dicho antes... siempre hay otra puerta que se abre, y en ocasiones sucede cuando menos te lo esperas o incluso se abre tras de ti haciéndote perder el equilibrio cayendo a una nueva estancia en la que, de nuevo, todo luce a tu alrededor. Te levantas y contemplas cuanto te rodea en busca de la fuente de luz y, cuando la encuentras... ya no quieres escapar, solo acercarte más, empaparte de todo y poco a poco te dejas llevar.

Al fin has llegado a tu puerta final. Todas las cosas que has experimentado en tu largo camino quedan resumidas en lo que ahora eres. Da igual haber sufrido, porque también has reído; no importa que algo acabase, porque algo mucho mejor empezará.

Cada paso que das en la vida te enseña a apreciar lo que eres merecedor de tener. Y eso es algo que siempre, siempre llega.

viernes, 18 de enero de 2013

Razón vs Corazón


Ayer empecé a leer un libro sobre la inteligencia emocional realmente interesante. Siempre me ha apasionado el mundo de la psicología, imagino que por mi anhelo de conocer la forma de pensar y comportarse de la gente.
Tras haber pasado una mañana un tanto... caótica menta y sentimentalmente hablando, la verdad es que el comienzo del libro me abrió los ojos ante la obviedad.

Y es que, cada vez que nos encontramos ante una situación... llamémoslo crítica, nos topamos con una lucha interior entre dos inteligencias que rigen nuestro día a día: la inteligencia racional y la emocional. O lo que comúnmente denominamos la razón y el corazón. Generalmente no tenemos problemas en que entren en consonancia, pero en situaciones extremas como el peligro o el amor, ambas inteligencias chocan y luchan por obtener el control. Esto suele llevarnos a plantearnos situaciones que puedan resolver o perfilar el final de lo que nos atormenta Nuestra mente nos ofrece propuestas donde la lógica domina, ofreciéndonos motivos por los que hacer o deshacer, siempre fuera de todo riesgo. Dicho así parecer que no hay margen de error y debemos guiarnos por lo que nos dice la razón.
Sin embargo, el corazón hace acto de presencia y tira por tierra cualquier razonamiento posible. Porque... cuando deseas o necesitas algo con todas tu fuerzas, el corazón te domina y te impulsa a conseguirlo aunque tengas siempre presente el eco de tu mente diciendo: ¡Cuidado, cuidado!

Y es que el corazón actúa por impulsos y se lanza sin pensar, sin recordar que antaño ya lo intentó y sufrió. El corazón carece de memoria y es ciego cuando hay un sentimiento, y es la mente la que se encarga de recordarle, a la hora de dar un paso, que vaya con cuidado.
Es mejor ir despacio y lograrlo a precipitarse y perderlo.

jueves, 17 de enero de 2013

Miedo

Hoy tengo un extraño sentimiento.
No sabría muy bien cómo definirlo o catalogarlo porque es incluso algo que se contradice con el resto de lo que siento y pienso.
Tal vez lo que puede acercarse a describirlo es... ¿incertidumbre? ¿miedo? Pero en contraposición, sigue arraigada la ilusión y las ganas de seguir avanzando. Y sin embargo... hoy me salta la duda de ¿avanzar hacia dónde?

No me gusta esa pregunta porque me lleva a algo que nunca será como lo imagino. Pero luego me doy cuenta de que es una actitud pesimista y tonta, quizá incluso caprichosa por querer tenerlo todo. Porque no se puede tener todo de golpe, hay que ir paso a paso. Y son justamente esos pasos los que me dan miedo. No es miedo a darlos, sino a cómo hacerlo, al resultado que darán, cómo serán... Me aterra esa incertidumbre porque sé lo que puedo perder... En alguna ocasión fue precisamente ese miedo a la pérdida el que la causó.

Es... difícil de explicar lo que siento cuando algo en mi mente me dice que mejor mantenga la coraza y me proteja por si las cosas salen mal... Y no puedo evitar proteger mi corazón por miedo... por puro miedo.

miércoles, 16 de enero de 2013

¿De qué huyes?


Por suerte o por desgracia soy una persona que prácticamente cada día recuerda lo que ha soñado. Y he de decir que no sólo un sueño, sino todos los que haya tenido a lo largo de la noche que pueden ser incluso tres o más. Pero últimamente hasta yo misma me sorprendo de mi capacidad para recordarlos.

Desde que... Bueno, dejemoslo en que desde hace un temporada, todos y cada uno de los días recuerdo los sueños nítidamente. Algunos incluso podrían formar parte del guión de una buena serie o película (jajajajajajajaja). Pero podéis estar tranquilos, no os voy a contar mis sueños (lo siento, son terreno privado o casi ;)-), aunque estoy segura de que a algunos ahora les picará la curiosidad, sobre todo a los que me conocen un poco más y saben las locuras que se me pueden pasar por la mente.

El caso es que, tras varias semanas analizando sueños, soy cada vez más consciente de que en muchos de ellos empieza a haber un patrón dominante: la huida o el correr en general. Hoy nuevamente lo he vuelto a soñar (lo sé, lo siento, prometí estarme quieta y descansar y de verdad que empecé haciéndolo pero...)

Pues harta de correr en sueños me paro a analizarlo (porque es lo que me encanta de recordar mis sueños) y me surge la gran pregunta: ¿De qué huyes?
Con el sueño de hoy me he dado cuenta de que el motivo de mi huida ha ido variando en estas semanas: personas, lugares, situaciones... Al principio me provocaba angustia porque sentía como si no lograse avanzar; ahora...(je je jeeee) la huida es toda una aventura.

Pero esto no es todo, porque mi mente es caprichosa y no sólo le da por huir, sino también por correr, pero esta vez corre hacia... ¿algo? Y no es que últimamente me hayan recargado de positividad, es que en mis sueños esa parte está muy muy clara. Lo dejo todo y "con mis mejores galas" corro a toda prisa hacia lo que me aguarda. Sin miedos, sin dejar que nada me frene, siempre adelante.

Así que... ¿De qué huyes? 
No huyo, corro hacia algo.
(Sí, es un pequeño guiño para quien le suene y lo capte ;))

lunes, 14 de enero de 2013

Todo lo que no se dice


Es innegable el poder que tienen las palabras. Pueden mover el mundo, cambiarlo o incluso destruirlo. Con las palabras podemos transmitir muchos sentimientos, pero también llega un momento en el que ni las palabras pueden expresar lo que se siente.

Sólo algunas personas conocen el poder de un simple gesto. A veces comienza como un juego; inventas un gesto y le aplicas un significado y poco a poco descubres que ya no es sólo eso, resulta que ese gesto sin palabras es toda una demostración de algo más profundo, algo que quizás sólo compartes con una persona.

Muy pocas personas conocen la fuerza de lo que no se dice. Esas frases que se dejan a medias y se pierden en tu mente, donde el significado de lo que no se dice se convierte en sentimiento. Palabras nunca dichas que, sin embargo, resuenan en tu mente como un eco permanente.

Una mirada, una sonrisa, un gesto y las palabras que no se dicen son las cosas que al final del día más recuerdas. Y es que cuando los sentimiento se agolpan dentro, no hay palabras que transmitan los pensamientos.

domingo, 13 de enero de 2013

Rompiendo con el pasado

Roto en mil pedazos. Así es como está al fin mi duro pasado.

Los momentos más intensos de mi vida aún estaban guardados bajo llave a modo de recuerdo.
¿Pero recuerdo de qué? Todo lo que tenía me devolvía a amargas situaciones que quebraron mi corazón. Y es que cuando todo empezó... también terminó.

Realmente no me arrepiento de lo que viví porque me ha hecho ser como soy. Pero sí me pregunto por qué aguante tanto. Aunque, ahora que mi estrella me ha escuchado, la respuesta es muy clara. Fue el amor.
Jamás me había enamorado y por tanto no sabía lo que era, no sabía hasta dónde podía llegar una persona que de verdad se enamora... Hasta que caí del cielo al infierno en tan solo un par de palabras.

Aunque todos los recuerdos estén rotos, jamás podré olvidar el vacío que me asoló en ese momento, el aire a mi alrededor desapareció y de pronto caía en picado a lo más profundo del oscuro averno. A partir de ahí todo cambió y por eso ya no merece la pena guardar ese recuerdo en mi interior.

Ahora tan sólo conservo una sensación con la esperanza de que pronto vuelva a aparecer. Sé que no será igual, no señor. Será mejor, mucho mejor. Porque ahora sé que cuando ocurra seré la persona más fuerte del mundo y lucharé ante cualquier obstáculo que se me presente.
Siempre he dado todo de mi, pero si además me dan motivos para darlo... que se prepare el mundo porque esta vez no se me acabará el tiempo.

La prisión


Desde ayer estoy tratando de escribir algo y cuando me pongo frente al cuaderno, lápiz en mano, no soy capaz de empezar. No es porque no tenga nada que decir, oh no. Es más bien todo lo contrario. Tengo tanto que quiero decir, que quiero transmitir que no sé ni por donde comenzar. Pero vamos allá.

Es como cuando plantas una semilla y esperas ver el árbol crecer. El comienzo siempre es incierto. Lo riegas, lo cuidas y te preocupas al ver que no aparece en la superficie. Te empiezas a plantear si algo hiciste mal, si tal vez lo has ahogado con tus cuidados.

Pero de pronto, un día, cuando pensabas que todo había sido en vano, que tus atenciones no habían calado... aparece tímido en la superficie. Se asoma apenas unos milímetros pero sólo con eso sabes que puedes mantener la esperanza.
Pones todo tu empeño en que crezca fuerte y sano, te desvives a cada instante dándole todo cuanto está en tu mano para que, de una forma u otra, sepa que lo cuidas, que estás a su lado.
Y cada día es más y más grande. Se alza atrapando cada rayo de sol, buscando todo lo que le puedes ofrecer, te regala nuevas ramas que te llevan a lugares en los que se presentan nuevas perspectivas. Lo ves crecer y te hace más y más feliz.

Y entonces te das cuenta de repente. No sólo sus ramas crecen. Dentro, escondida bajo la tierra está la verdadera esencia. Ahí es donde estás atrapada. Es bajo tierra donde todo ha nacido, son sus raíces las que te han hecho presa de un abrazo que te envuelve y del que ya no puedes escapar.
Pero cuan grata es la prisión, pues no hay barreras, sino todo un mundo expandiéndose alrededor.

sábado, 12 de enero de 2013

A palabras vanas...

A veces no entiendo a la gente.
Esas personas que entran a formar parte importante de tu vida y te prometen estar ahí para siempre y, de pronto, desaparecen.
Personas que un día no dejan de decirte que te quieren y a los dos días casi ni te saludan.

¿Cómo puede alguien dejar de querer de la noche a la mañana?
¿Cómo es posible olvidarse y despreocuparse de quien te ha dado tanto sin apenas pedir a cambio?

Supongo que la respuesta es sencilla: son más creíbles los actos y detalles que las palabras vacías.
¿De qué sirve decirle a alguien que le quieres si luego no estás cuando más lo necesita?

Creo que más bien no entendía a las personas porque no había encontrado a gente que viese las cosas de forma similar a como yo las veo. Yo no quiero "para siempre's" que en dos días se han olvidado. Ni "te quiero's" que se convierten en vanas palabras que se repiten tratando de calar.

Tal vez sea una rara o pida cosas extrañas, pero yo sólo necesito a quien valora lo que yo valoro, a quien está cuando tiene que estar, a quien se preocupa y no sólo con un "¿qué te pasa?"

Cuando alguien te importa. Cuando...
Ahora sé que hay personas que no necesitan preguntar, simplemente lo saben y actúan demostrando que ahí están. Con tan sólo un pequeño detalle te devuelven la sonrisa y, poco a poco, la felicidad.

Todo esto no es por las personas que se van, porque no merecen palabras con un sentimiento tan hermoso. Es por las personas que están y sin saberlo se hacen notar. Esas personas que te hacen saltar, suspirar e incluso llorar de felicidad.

Todo esto es... por las personas más importantes de mi vida actual.

(11-1-2013)

¿Sueño o realidad?

¿Conoces esa sensación de estar viviendo un sueño?
Un sueño en el que todo parece muy real, donde a cada momento algo nuevo ocurre, te llena y te hace sonreír.
Sin embargo, sabes que no es un sueño, que lo que ves y lo que sientes es real.

Y llega un momento en el que te planteas si de verdad está pasándote esto. Tu mente trata de devolverte a una realidad pasada y cuando ya casi estás en ella... el sueño vuelve con más fuerza.

Porque de pronto, sin previo aviso, te roba un suspiro y todo a tu alrededor desaparece y pierde importancia. La mente pierde el control y vuelves a estar en ese sueño.

¿Pueden lo sueños entonces hacerse realidad?

(10-1-2013)

Las señales

Jamás he creído que nuestras vidas estén guiadas por el destino. Sin embargo, sí creo que hay señales que nos van indicando el camino. Tal vez sea porque no puedo evitar fijarme en los detalles más pequeño y darles un significado aunque en realidad no lo tengan. Pero mi experiencia me ha enseñado que en verdad las cosas ocurren por un motivo y las señales que se nos muestran nos llevan a nuestro "Fin del camino".

¿No te ha ocurrido nunca que te levantas cantando una canción que te hace pensar en alguien especial y, al poner la radio, ahí está? ¿O esas veces que vas por la calle y ves algo que te llama la atención sin ser importante y horas más tarde, hablando con alguien, sale en la conversación?

Pues yo creo que si todos nos fijásemos más en esos pequeños detalles, veríamos claro, por ejemplo, dónde encontrar nuestro corazón.

A veces, cuando voy por la calle, me siento como en una amplia carretera plagada de señales. Aunque he de admitir que en alguna ocasión he confundido un ceda con un stop.
Pero ahora a mi alrededor todo son señales que me indican que siga adelante, y ahí, no muy lejos, veo aparecer mi señal de stop.

(9-1-2013)

De puño y letra

Desde lo más profundo resuena un suspiro que, perdido entre el viento, ahora encuentra su destino.

Viaja por el viento seguro, sincero, y aunque el temor forme parte de su esencia sigue adelante.

¿Y qué le ha pasado al tiempo? Vuela o se hace eterno dependiendo de dónde te encuentras.

Pero las palabras y muestras más sinceras siempre llegan, y qué mejor forma que de puño y letra...

(8-1-2013)

La estrella fugaz

Cuando era pequeña me enseñaron que cuando miras el cielo en una noche estrellada y ves pasar una estrella fugaz, puedes pedir un deseo y se hará realidad.

Con el paso de los años tan sólo un deseo le pedía a las estrellas con la esperanza de verlo hecho realidad.
Pensé que las estrellas me engañaron y que no lo iban a cumplir jamás, pero no caí en la cuenta de que de la Tierra a las estrellas hay una distancia abismal.

Ahora que han pasado los años, descubro que el mensaje les ha llegado y por fin veo mi deseo hacerse realidad.

(5-1-2013)

La suerte

Siempre he pensado que en la vida existen personas con suerte y personas sin ella. Pero muchas veces ocurre algo que nos hace cambiar de opinión.

Ahora algo ha cambiado y la suerte ha dejado de ser algo relevante. No se necesita suerte cuando te das cuenta de que lo que quieres ya lo tienes y si te falta, está al alcance de tu mano.
La suerte no es más que el cumplimiento de nuestros anhelos y por ellos hay que luchar incluso en la adversidad.

Puede que al principio no se note, o que pase desapercibido, pero en cuanto abres los ojos, el mundo se convierte en todo un abanico de oportunidades.

(4-1-2013)

A todas esas personas

A lo largo de la vida son muchas las personas que entran a formar parte de ella.
Todas ellas nos aportan algo: experiencia, aprendizaje, ilusiones, desaciertos, sueños y pasiones.

Con el paso del tiempo, muchas de ellas se retiran de nuestro lado, pero jamás se las olvida porque llevamos un pedacito suyo en el alma.
Hay días en los que, sin quererlo, echamos de menos a aquellos que ya no nos acompañan, e incluso lamentamos no haberles hecho saber cuánto los queremos.

Pero es mejor centrarse en las personas que ahora sí forman parte de nuestra vida. Gente a la que apreciamos, que siempre ha estado ahí o que de pronto ha llegado.

Es por esa gente que ahora está a nuestro lado que todo tiene sentido. Todo lo pasado mereció la pena porque el futuro que se avecina es grandioso. Ha llegado el momento de aprovechar cada minuto y por fin realizar un gran sueño.

(3-1-2013)

Afronta tus miedos

¿Por qué da miedo querer a la gente?
Tal vez por temor a no ser correspondido del mismo modo.
Quizás porque no nos creemos merecedores de esa persona.
Puede que nos asuste que seamos correspondidos y luego nos abandonen.

Pero si hay algo maravilloso en la vida es querer y que te quieran. No importa cuándo llegue si se aprovecha, no importa lo que dure mientras todo sea auténtico, y la autenticidad se nota en los detalles más pequeños.

Cada uno tenemos en nuestra mente un ideal de lo que es el que nos quieran y lo buscamos en aquellas personas a las que comenzamos a querer. Muchas veces nos desilusionamos al ver que damos todo pero no somos correspondidos. Pero entonces... aparece esa persona que cada día te sorprende con todas esas cosas que, sin tener la menor importancia, te hacen irradiar felicidad.

Son esas personas las que te devuelven la ilusión por las que, sin saber muy bien por qué, merece la pena luchar y darlo todo. Personas a las que quieres alcanzar y ya nunca más soltar. Una persona así merece ser feliz y cuando se está dispuesto a todo por ella, aún haciendo frente a los miedos... la felicidad termina llegando saltando cualquier obstáculo.

(2-1-2013)

El ladrón

Apareció sigiloso en la vida dejando sus huellas lejanas y esquivas.
No era más que una sombra en medio de la oscuridad que con su dulce tacto iba robando retazos del duro pasado.

Al salvar al ladrón firmé mi sentencia y perdición.

Día a día su silueta se aproxima y, con disimulo, pedacitos de corazón se adjudica.

No importa cuándo venga, da igual cuándo suceda. Porque el ladrón acecha hasta que llegue el momento de entrar en escena.

(30-12-2012)

Aprendiendo a caminar

Largo es el camino que llega a la felicidad, pero lo mejor es que siempre sigue hacia adelante dejando atrás todo lo demás.

Junto a mi sendero ha aparecido una luz, una estrella que me guía y me acompaña. Cuando sin querer mi mirada regresa al pasado, susurra en mi oído que aquello ya no aporta nada.

"Mira al frente todo lo que te espera: alegría y felicidad. Todo lo que deseas tendrás."

Sonrío a mi estrella y la creo. Camino entonces hacia el horizonte, hacia el sueño que allí me espera.

(29-12-2012)

Inocencia

Cuántas veces la gente se ha aprovechado de tu buen corazón.
Cuántas veces lo han hecho pedazos sin pedir perdón.
Antepones lo que quieren los demás, luchas por hacérselo llegar, y cuando tu necesitas un abrazo pocos son los que se quedan a tu lado.
Te llaman tonto cuando dejas todo por los demás, blando cuando te hacen sufrir y les das tu perdón sin rencor.

Es justo ese corazón inocente, ese alma sin igual lo que hace que se ilumine el mundo en el que estás.
Pero son escasos y raros e encontrar. Buscas por la vida chocando sin cesar y cuando más profundo has caído... Aparece sin avisar.

(28-12-2012)

Los sueños

Cuando tenemos un deseo tan intenso y verdadero que nos persigue en todo momento, terminamos considerándolo un sueño. Pero ocurre que a medida que el tiempo pasa y nuestro sueño no se cumple o creemos que lo ha hecho y se convierte en pesadilla... entonces la ilusión se va perdiendo. Te empiezas a plantear si es que pides mucho, si tal vez ese sueño no sea para ti, si no lo mereces...

¿Y por qué no vas a merecer un sueño que día a día vas creando tu? A cada momento que sueñas vas creando todos y cada uno de los detalles más insignificantes que conforman ese sueño. Construyes el entorno perfecto en el que te gustaría que se diese y colocas incluso a las personas que quieres que formen parte de él.

Si tan claro tienes lo que deseas es porque puedes hacerlo realidad y en ese caso...
¿Por qué solo sueñas?
Despierta ya.

(27-12-2012)

La receta perfecta

La perfección está en la sencillez. Es absurdo complicarse con detalles que enmascaran un sentimiento vacío. Son las cosas más insignificantes las que descubren la pureza e intensidad de lo que el corazón esconde.

Hay personas que se esmeran en colmar de regalos, pero no hay mayor regalo que un momento junto a la persona que te importa, su mirada, su carcajada.

Sin darte cuenta descubres que en tu mente sólo existe un pensamiento, una ilusión. Cada día pones una pizquita más para que no se pierda el sabor. Vas mezclando con cuidado, a fuego lento y con tesón.

Aguardas con paciencia hasta que se completa, y entonces lo saboreas. Dulce, intenso y sincero, su esencia impregna cada sentido. No existe mejor sabor en el mundo que el que poco a poco se ha creado.

(26-12-2012)

Por esos momentos

Qué extraño es cuando intentas escribir todo lo que piensas y sientes y no logras encontrar las palabras idóneas que puedan tan siquiera estar cerca de describirlo. Sólo te vienen a la mente momentos que te sacan esa sonrisa incontrolable que te da fuerzas y te anima. Momentos que, sin saber cómo, te llegan al alma aunque sólo consten de un segundo. Momentos que ni la imagen más hermosa puede intuir la importancia y profundidad que generan.

En un sólo momento se puede rozar el cielo. En un sólo momento se puede llegar a la felicidad. En un sólo momento... ¡Todo lo que se siente en un sólo momento!

(24-12-2012)

El fin del mundo

El fin de un mundo agonizante, estático y anhelante. Un mundo que ya nada me podía aportar, que tan sólo me aplastaba con su gravedad.
Despareció dejando un rastro de oscuridad, envolviéndome de nuevo en la soledad.

Pero suspendido en el aire, flotando alrededor, encontré un fragmento que me transmitió una sensación.
Llamada por su susurro lentamente me acerqué y al rozarlo, sin aún saberlo, me quemé. Ahora ese fragmento crece y me envuelve, y en  un nuevo mundo se convierte. Con su luz ahuyenta mis sombras.

Ahora por fin claro lo veo:
Así es el mundo que yo quiero.

(21-12-2012)

Cuando...

Cuando las luces se apaguen y deambules en las tinieblas, yo te guiaré de la mano aunque sea a tientas.

Cuando a tu alrededor todo tiemble y se venga abajo yo te cubriré aunque reciba el impacto.

Cuando mires sin ver y oigas sin escuchar, ahí estaré para hacértelo llegar.

Y cuando tus ojos por fin se hagan a la luz y te lances al vacío, yo seré tus alas para evitar que caigas por el precipicio.

(20-12-2012)

Un regalo de Navidad

Cuando llegan estas fechas todos recobran la ilusión. Lotería para unos, regalos para otros, tiempo en familia para los demás.
Pero algunos nunca perdemos esa ilusión. Soñamos todo el año con ese regalo que nos llenará el corazón, esa risa que nos corta la respiración.

Cada día esperamos que llegue esa estrella que brilla junto a la luna. Soñamos que la tocamos y con mimo la empaquetamos. Y cuando la ilusión es tal que explota, abrimos nuestro regalo más ansiado. Pero este regalo deseamos disfrutarlo no sólo unos segundos, sino todo los del año.

(19-12-2012)

El sendero que trazamos

Nunca es tarde para encontrar tu destino, para alcanzar la luz al final del camino.

Aunque hayas tenido tropiezos, de nuevo te levantas y avanzas. A paso lento pero seguro vas dibujando el sendero. Te empapas de cada momento, cada palabra y cada gesto.

Tal vez sea difícil, pero nunca imposible. Cruzas ríos, escalas montañas y escuchas al viento que te dice al oído:

"Disfruta conmigo de la luz al final del camino"

(18-12-2012)

El tiempo en tus manos

A lo lejos oigo un sonido. Todos dicen que no es más que el tiempo al pasar. Camino despacio, cauta, escuchando con atención. Ahí está.

<Toc... toc... toc...>

Mientras avanzo recuerdo aquellas veces que anduve sin pensar. Tiempo pasados en los que la sonrisa se convirtió en llanto. Traiciones, mentiras, pérdidas sin más.

<Toc, toc, toc>

Con más fuerza resuena en mis oídos. Más cerca me encuentro de mi destino. Mas un reloj no parece, el tiempo no fluye a ritmo dispar.

<Toctoc, toctoc, toctoc>

Fuerte y claro me llega ahora. Estaban equivocados, pues el tiempo está en nuestras manos y el sonido que lo envuelve no es más que un intenso palpitar.

(17-12-2012)

En lo alto del cielo

¿Alguna vez has rozado el cielo con las yemas de tus dedos?

Qué tendrá el cielo que nos llama, nos atrae y nos tienta a alcanzarlo. Hay veces en las que te acercas tanto al sol que te quemas y caes al vacío envuelto en llamas que te abrasan, te consumen y te matan.

Pero cuando estás muriendo, abres los ojos y lo ves ahí en lo alto, esperando.
Te levantas y de nuevo te alzas. Valiente, dispuesto a alcanzarlo, a tocarlo con cuidado.

Y al intentarlo, por fin te encuentras allí: En lo alto del cielo.

(14-12-2012)

Espinas y corazas

Incluso la mejor de las rosas esconde sus espinas.
Esas que se clavan y provocan lágrimas rojas que hieren el alma. Espinas que se suceden, pero que también protegen. El ascenso es lento y delicado, pero en la cima está el bien más preciado.

Incluso el más grande de los corazones tiene su coraza.
Herido y resquebrajado se cubre con lo que cree un grueso manto. Pero al suave tacto se derrite, se empequeñece. Y tras la coraza se muestra como es: dulce y embriagador.

Espinas y corazas no importan, porque cuanto más puro e intenso, más se aguarda que llegue lo mejor.

(13-12-02012)

La luna escondida

Incluso en la noche más oscura se esconde la luna.

Entre nieblas y fríos, entre lágrimas y suspiros, la oscuridad te envuelve en su manto mortal.

Cuando la salida es incierta mira a lo alto y en el cielo las estrellas te dirán que la luna aparecerá. Poco a poco crecerá y de pronto, un día, con su luz la esperanza volverá.

En la noche más brillante la luna y sus estrellas te acompañarán y ya no te abandonarán. Déjate embargar por su pureza, por su intensidad y en ella por fin encontrarás la felicidad.

(12-12-2012)

*Siempre hay una estrella cerca de la luna que brilla más que cualquiera...*

En multicolor

No hace falta más que mirar a tu alrededor para ver que la vida es a todo color.

Con sus luces y sombras nos hace aprender. Giras, vuelves y analizas buscando la perfección. Cada pieza en la vida tiene su lugar y su color; a una oscura, una clara le persigue.

Gira las piezas y transforma los colores hasta tener el que te haga feliz. Ahí lo tienes: cógelo y contemplalo. Pero no olvides que al doblar la esquina habrá que volver a empezar.

¿Quien dice que lo tengas que hacer solo?

(11-12-2012)

La llama que te acompaña

Tímida y cauta la llama se prende. Va elevándose y brillando, alimentándose de cada suspiro, de cada gota de oxígeno.

A cada segundo se vuelve más grande, más intensa. Si la ves allí, en la oscuridad, alcánzala, porque aunque te pueda quemar, es mucho más lo que te dará.

Su luz te iluminará y te acompañará, y ni el más fuerte de los viento la apagará.

(10-12-2012)

Tesoro en las palabras

Las palabras nos rodean en donde quiera que estemos y no siempre les prestamos atención.
Son justamente esas frases sin venir a cuento las que más significado llevan en su interior. Expresiones que sin más dedicamos a alguien las que esconden un sentimiento, una ilusión.

Las palabras más sinceras son las que se dicen con el corazón. Pero el corazón no entiende de palabras. Tan sólo escucha en su interior.

(8-12-2012)

La luz en la oscuridad

Allí, en el horizonte, es donde muere el sol. Su partida conduce a la oscuridad y en ella no hacemos más que tropezar. Caemos, nos levantamos y así continuamos porque sabemos que se volverá a alzar.

Allí, en el horizonte, es donde nace el sol. Un rayo asoma tímidamente, me sonríe, me llama. Tiendo mi mano y parece que lo rozo. Pero está lejos, se alza y se escapa.

Allí, en lo alto, es donde reina el sol. Con su presencia todo es más fácil. Todo es mejor.


(7-12-2012)

Lágrimas en la hierba

Cuando la noche da paso a la mañana y el sol emprende su ascenso, la alegría acompaña al nuevo día.
Sin embargo, mientras el trino resuena, un llanto silencioso envuelve cada fibra del verde manto. La noche ha acabado y el frío se ha marchado, pero cuanto más alza sus finos dedos hacia el sol, más se aleja él de regreso a su horizonte.

Lejano e inalcanzable, pero siempre presente. Aunque le mira, nunca se vuelve y le tiende sus rayos. Huye. Huye cada día y con su partida el llanto comienza de nuevo envuelto en la oscuridad.

Los vientos de la tarde mecen su nostalgia y le susurran que es mejor no sufrir, por mucho que se alce jamás tocará su alma, porque el sol brilla con luz propia.

Con el suave balanceo, la noche comienza y el sol de nuevo se aleja. Siempre distante. Siempre ajeno.

(6-12-2012)

viernes, 11 de enero de 2013

Suspiro de hielo

El paso del tiempo no siempre destruye, a veces convierte la espera en un frío letargo.
Frío y solitario, siempre invisible cuando se encuentra a gusto en su elemento. Con su dura coraza flota y resiste hasta que se resquebraja su superficie.
Y la grieta no es más que una ventana abierta por la que, como un suspiro, se filtra embargando su existencia, derritiendo su esencia y transformándola.
Un mismo elemento, dos estados diferentes. Y ahora:
Uno mismo.

(5-12-2012)