No era más que una sombra en medio de la oscuridad que con su dulce tacto iba robando retazos del duro pasado.
Al salvar al ladrón firmé mi sentencia y perdición.
Día a día su silueta se aproxima y, con disimulo, pedacitos de corazón se adjudica.No importa cuándo venga, da igual cuándo suceda. Porque el ladrón acecha hasta que llegue el momento de entrar en escena.
(30-12-2012)
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