martes, 17 de septiembre de 2013

En El Último Año

Son muchas las cosas que han ocurrido en el último año. Muchas las personas que han entrado a formar parte de mi vida, mientras que otras han desaparecido seguramente para siempre.

Llevo varios días ya recordando en qué situación me encontraba hace aproximadamente un año. No es fácil recordar el día exacto, ni las palabras exactas, porque hubo muchos momentos de confusión, tensión y descontrol a lo largo del verano pasado. Situaciones y personas que han marcado un antes y un después. Y es que hace algo más de un año, cuando estaba tan hundida que creí que lo perdía todo, cuando pensaba que lo mejor era desaparecer e irme muy lejos para rehacerme y empezar de cero... no pude hacerlo porque todo volvió a cobrar sentido.

Es increíble cómo de algo malo puede surgir el mejor momento de tu vida; cómo gracias a la persona que peor te ha hecho sentir, que a punto estuvo de hacer trizas tu entereza, puedes encontrar a quien te reconstruye pedazo a pedazo, te da la vida y te demuestra cómo debe ser una relación en la que hay amor; cómo puede tu "peor enemigo", convertirse en prácticamente tu mejor amigo.

Suele decirse que cuando una puerta se cierra, otra se abre, y la verdad es que hace un año me costaba ver esa positividad, pero sin duda ocurre así. Me gusta decir que es el karma el que da a cada uno lo que merece según cómo se comporta o trata a quien le rodea y la verdad es que en este momento lo creo aún más, porque tras las complicaciones, los momentos de soledad, de sufrimiento... llega la felicidad otorgada por las personas que, a lo largo de este último año, han entrado a formar parte indispensable de mi vida.

Merece la pena echar la vista atrás y analizar lo que ha sucedido en el último año, porque siempre vendrá a la mente más de un momento en el que la felicidad puede al dolor, en el que la lucha y la espera mereció la pena, en el que te diste cuenta de que saliste ganándolo todo cuando creíste haberlo perdido.

De algo malo siempre sale algo bueno, pero esta vez, en mi caso, de algo malo salió lo mejor: 
Mi sueño hecho realidad y la lucecilla que guió mis pasos.
Os quiero.