Allí, en el horizonte, es donde muere el sol. Su partida conduce a la oscuridad y en ella no hacemos más que tropezar. Caemos, nos levantamos y así continuamos porque sabemos que se volverá a alzar.
Allí, en el horizonte, es donde nace el sol. Un rayo asoma tímidamente, me sonríe, me llama. Tiendo mi mano y parece que lo rozo. Pero está lejos, se alza y se escapa.
Allí, en lo alto, es donde reina el sol. Con su presencia todo es más fácil. Todo es mejor.
(7-12-2012)

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