martes, 5 de febrero de 2013

Aunque Me Envuelva La Oscuridad

Ante una puerta de cristal veo aparecer mi camino. Lo contemplo insegura, preguntándome lo que me espera. Poso mi mano en el cristal y veo cómo me lo presentan. Me desespera, me bloquea, me aterra... pero a la vez me tienta. Veo cómo va muriendo, depositándose a mis pies tras el cristal y, entonces, mi miedo a perderlo me hace recapacitar. Golpeo la puerta con todas mis fuerzas hasta que cede y me permite pasar.

Frente a mi avanzas sorteando cada trampa. Me muestras los pasos a través del pasillo, entre estatuas inertes  y monstruos vivientes que intentan impedir que llegue al final. Allí una nueva puerta me espera y esta vez no dudo en pasar.

Ahora el mundo se mueve a mi alrededor, todo parece normal; camino por la calle viendo a al gente pasar y mi atención se centra en un cine que ha vuelto a funcionar. Parecía que ya nunca más retornaría, pero de sus cenizas ha nacido y ha sido bien acogido.

Avanzo más segura sabiendo dónde quiero llegar, más rápido, ignorando a todo aquel que me intenta frenar. Tan sólo queda un poco, así que empiezo a correr por la calle. Todo se queda a oscuras, no veo nada, tan sólo intuyo una sombra alejada a mi lado pero sigo corriendo tratando de no hacer caso al miedo incipiente. Ya sólo quedan unos pasos y me empieza a costar avanzar, pero en mi mente resuena muy fuerte que el camino está a punto de terminar. Así que...

Correré... Correré hacia ti aunque me envuelva la oscuridad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario